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La mediación europea

La presencia de Javier Solana en la cumbre da a entender que el conflicto de Oriente Próximo ha dejado de ser materia exclusiva de la diplomacia estadounidense

La presencia de Javier Solana en la cumbre da a entender que el conflicto de Oriente Próximo ha dejado de ser materia exclusiva de la diplomacia estadounidense. Durante la última semana, el alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior y de Seguridad Común ha hecho un importante esfuerzo de mediación que debiera traducirse en un participación más activa en el proceso de paz. "Somos pragmáticos", explica un colaborador de Solana; "estamos aquí dispuestos a ayudar en lo que seamos útiles y en la medida que podamos facilitar las cosas, nunca para crear tensiones". En ese contexto es posible que los Quince participen en la comisión investigadora que va a tratar de establecer lo ocurrido en estas dos semanas largas de violencia.

También se baraja la posibilidad de que Europa acoja un mecanismo de seguimiento de lo acordado en Sharm el Sheij. "Donde no vamos a estar, y lo sabemos, es en la comisión de seguridad, que es, sobre todo, un asunto de la CIA, los israelíes y los palestinos", añadía la fuente.

Del aprecio de los palestinos por la participación europea hay pruebas desde el inicio del proceso de paz en la Conferencia de Madrid (octubre de 1991). Sin embargo, los israelíes se han mostrado más renuentes a aceptar su presencia en las negociaciones.

"Incluso en ese frente ha habido avances", asegura una fuente cercana al representante europeo. "Hace unos días Israel nos hizo saber que veía con buenos ojos a Noruega y luego, durante una entrevista de Solana con Barak, éste dejó caer la posibilidad de un papel para la UE, aunque luego se desdijo", añade.

En cualquier caso, míster Pesc lo tiene claro; no se trata de imponer la presencia de la UE si no es deseada. "Clinton ha comprendido que la vía unilateral no ha dado resultado", asegura un diplomático europeo. Observadores más críticos opinan que Clinton lo que desea es cubrirse las espaldas ante un fracaso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de octubre de 2000