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El presidente de Corea del Sur recibe el Nobel de la Paz por reconciliarse con el Norte

El presidente surcoreano, Kim Dae-jung, fue galardonado ayer con el Premio Nobel de la Paz en recompensa por sus esfuerzos en pro de la reconciliación con el último régimen estalinista del mundo, el de Corea del Norte. Kim reaccionó en Seúl afirmando que deseaba compartir ese premio con "todos aquellos que han trabajado de forma constante a favor de la democracia, de los derechos humanos y de la paz y la reconciliación en la península coreana", que, tras una guerra civil de tres años, quedó dividida en 1953 entre un Norte comunista y un Sur prooccidental.

El Comité del Nobel noruego, que otorga el premio, señaló que éste ha sido atribuido a Kim por "su labor a favor de la democracia y los derechos humanos en Corea del Sur, en Asia del este en general y en pro de la reconciliación con Corea del Norte en particular".Cuando escucharon estas palabras, retransmitidas por televisión, las secretarias y los colaboradores de Kim Dae-jung dieron gritos de alegría en el palacio presidencial de Chingwadae, según Yonhap, la agencia de prensa surcoreana.

En Seúl, miles de ciudadanos se agolparon en las estaciones de transporte público y ante los escaparates para seguir en directo en los monitores la ceremonia en Oslo y felicitarse por el galardón otorgado a su presidente.

Kim y su esposa, Lee Hee-ho, que también estaban sentados ante su televisor, no parecieron especialmente emocionados por el anuncio. Cuando se produjo se dieron la mano en silencio, según un portavoz presidencial.

Poco después, sin embargo, el jefe del Estado surcoreano sí hizo una declaración solemne en la que se comprometió, entre otras cosas, a seguir luchando "por los derechos humanos, la democracia y la paz en la península de Corea, en Asia y en el mundo".

La política de la mano tendida de Kim hacia Kim Jong-il, el líder de Corea del Norte, empezó a dar frutos en junio pasado, cuando este aceptó, por fin, celebrar una cumbre en Pyongyang. Desde entonces ambas Coreas se han ido acercando pese a que técnicamente están en guerra desde hace medio siglo.

En agosto, por ejemplo, familias separadas desde hace años pudieron reencontrarse durante algunos días y ahora está en estudio la reapertura de las líneas de ferrocarril y de carreteras entre ambos países.

El Comité del Nobel no premió al dirigente norcoreano, que gobierna su país con mano de hierro, pero sí "reconoció la contribución hecha por los líderes de Corea del Norte y de otros países en pro de la reconciliación y la posible reunificación" de la península.

EE UU y Tokio han secundado la política de Kim con relación a Corea del Norte hasta el punto de que es posible que el presidente Bill Clinton viaje a Pyongyang antes de que concluya su mandato.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de octubre de 2000

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