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La sala Zeleste de Barcelona anuncia que cerrará el 9 de octubre

Los gestores del local no pueden asumir el pago a la Seguridad Social

La sala Zeleste de Barcelona cerrará sus puertas el próximo día 9 de octubre, fecha en la que se hará efectivo el desahucio instado por los propietarios del local debido al impago de alquileres. El propietario de la sala 1 ha tramitado el desahucio a través del juzgado número 42, del que la sala recibió la sentencia a finales de mayo y la pertinente notificación a primeros de julio. La sociedad Almogàvers, SA, gestora del espacio, adeuda a este propietario un importe próximo a los siete millones de pesetas. Por otra parte, los propietarios de las salas 2 y 3 se han sumado a la acción legal de éste, tramitándola por medio del juzgado número 44. La suma que Zeleste debe a estos propietarios es de unos tres millones de pesetas. A estas deudas se ha de sumar la que Almogàvers, SA tiene contraída con la Seguridad Social por impago de la cuota patronal, deuda bruta que asciende a 130 millones de pesetas a la que se habrían de sumar en torno a 40 millones más en concepto de intereses de demora y costas de procedimiento ejecutivo. Según informó ayer a este diario Víctor Jou, director de Almogàvers, SA, "se estaba negociando con la Seguridad Social para realizar el pago en un plazo que vencería en el año 2006, pero las cuotas que habríamos de pagar hacían casi imposible afrontarlo". "Zeleste", continuó Jou, "estaba en condiciones de no sumar más deuda y de pagar poco a poco la acumulada, pero difícilmente en los términos marcados por la Seguridad Social". Por otro lado, el director de Almogàvers indicó que aún había un problema añadido. "Los propietarios de los locales en los que se asienta Zeleste, el contrato de alquiler de cuyas salas expira el año 2006, no habían manifestado su intención de prorrogarlo, asegurando que su decisión estaba pendiente de saber cuáles eran los planes de reorganización urbanística de la zona", apuntó Jou.

Víctor Jou se mostró casi tan abatido como cansado al manifestar: "Desde mi punto de vista y desde el de la sociedad que presido el tema está acabado, ignoro por completo qué es lo que pasará después. Lo peor del todo es que el local funciona y rinde económicamente, pero a estas alturas más vale dejarlo", concluyó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de septiembre de 2000