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6.000 payeses cortan carreteras por la subida del precio del carburante

Los agricultores anuncian que bloquearán las autopistas

La jornada de protesta por la subida del precio del gasóleo agrícola, que se ha incrementado en un 46% en lo que va de año, sacó ayer a unos 6.000 payeses con más de 2.000 tractores que cortaron numerosas carreteras catalanas en un anticipo de las movilizaciones que las organizaciones agrarias preparan para el otoño en toda España. Los agricultores pretenden que el Gobierno retire el impuesto sobre el gasóleo agrícola, que representa 13,90 pesetas por litro. Los payeses están dispuestos a bloquear los accesos a las autopistas.

La tractorada catalana fue la mayor de las protestas llevadas a cabo ayer en varias comunidades autónomas. En Jaén y Valencia, la Coordinadora de Asociaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) dio a conocer sus reivindicaciones. El coordinador de Unió de Pagesos, Joan Caball, consideró un éxito la movilización en Cataluña, que originó numerosas retenciones de tráfico en las cuatro provincias, aunque no fueron muy graves porque los agricultores evitaron cortar autopistas. No se registraron incidentes, pero en Cervera (Lleida) y en el acceso al túnel del Cadí (Barcelona) hubo momentos de tensión provocados por conductores que no aceptaban la inmovilidad en la que se encontraron.En la protesta intervinieron más de 2.000 tractores. En la provincia de Tarragona, unos 2.500 agricultores y 1.300 tractores se concentraron en ocho puntos distintos, informa Anna Mor. Pere Guinovart, responsable del sector de frutos secos de UP, indicó que, además de la rebaja del precio del gasóleo, los payeses quieren tratar con el Gobierno también sobre la calidad del carburante, de la que tienen "serias dudas" y acerca del "monopolio de la distribución". Adelantó que por esta razón las futuras movilizaciones se dirigirán también contra Repsol y las compañías petroleras.

En la provincia de Girona, unos 400 tractores colapsaron algunas de las principales carreteras y confluyeron luego en seis columnas desde distintos puntos hasta Medinyà, cerca de Girona, para participar en una asamblea informa Anna Estañol. En esta concentración, que se desarrolló en la carretera N-II, que quedó cortada al tráfico, acordaron continuar la protesta en septiembre "de forma más contundente". Caball propuso a los concentrados en esta asamblea una movilización en otoño para cortar todos los accesos de la autopista A-7 en Cataluña. Caball afirmó: "Si no subimos un poco el tono de las protestas, difícilmente nos escucharán".

En la provincia de Lleida, la variante de Cervera de la carretera N-II se convirtió en el punto más conflictivo, informa Alba Tosquella. Unos 150 tractores cortaron totalmente el tráfico a partir de las 9.30 hasta las 13.00 y se formaron colas de varios kilómetros de turismos y camiones.

A diferencia de otros puntos de la red viaria, en Cervera los agricultores decidieron no dar paso intermitente a los vehículos e incluso a media mañana radicalizaron sus protestas y cortaron la antigua N-II, por el interior de la población, y la carretera de Guissona para evitar que los conductores encontrasen algún paso alternativo. Esta actitud de los concentrados provocó algunos momentos de tensión. Un camionero que se vio sorprendido en plena retención se enfrentó verbalmente con alguno de los manifestantes y los Mossos d'Esquadra tuvieron que intervenir para calmar los ánimos.

Les Borges Blanques y Vinaixa (Garrigues), en la N-240, fueron otros lugares donde la protesta fue masiva. En este caso, unos 60 tractores cortaron el tráfico durante unas tres horas, aunque las retenciones fueron poco importantes porque se dio paso intermitente a los vehiculos.

El responsable de Unió de Pagesos en Lleida, Josep Puigpelat, explicó que la protesta tenía como finalidad "la toma de conciencia de los ciudadanos, y no causar molestias". Los agricultores distribuyeron un folleto con su reinvidicación; en él recordaban que los precios abusivos del gasóleo acaban ocasionando subidas en los precios de los productos agrícolas y, por tanto, repercute en todos los consumidores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de agosto de 2000