Jiménez Lozano rememora "una vida llena de historias" en un homenaje

La persona y la obra de José Jiménez Lozano (Langa, Ávila, 1930) fueron objeto ayer de un homenaje, pese a la conocida reticencia del escritor y periodista a este tipo de eventos, que se celebró, con ocasión de su 70º aniversario, en la Residencia de Estudiantes de Madrid, de cuyo patronato es miembro. Al acto asistieron el presidente del Gobierno, José María Aznar; las ministras de Educación, Cultura y Deporte, Pilar del Castillo, y de Ciencia y Tecnología, Ana Birulés; el director de la Residencia, José García-Velasco; el secretario de Cultura, Luis Alberto de Cuenca, así como amigos y lectores fieles del autor.Jiménez Lozano comenzó un recorrido por su trayectoria vital, literaria e intelectual afirmando: "Voy a hacer unas cuantas cuentas conmigo mismo". El autor de novelas (Historia de un otoño, La salamandra, Duelo en la casa); de colecciones de relatos (El santo de mayo, El grano de maíz rojo), y de cuentos y ensayos recordó su infancia y adolescencia. "Viví en la escasez de luz eléctrica pero viví una vida llena de historias. Mi infancia y mi adolescencia han coincidido en la luz de las candelas", agregó.

Y de ese juego entre blancos y sombras, según el escritor, le vino la "conciencia de la sombra que somos". Y de allí que también al leer a Pascal, Espinosa o al ver las pinturas de Caravaggio, Jiménez Lozano confirmara "que las había conocido desde siempre".

El autor también rememoró sus años de la guerra civil y de la posguerra, "del odio y del silencio que tanta gente había padecido".

Del oficio de escritor, Jiménez Lozano, que ha sido subdirector y director del diario El Norte de Castilla, señaló que "el escritor tiene que olvidarse de sí mismo porque narrar es contar otras vidas".

Premio Nacional de las Letras Españolas 1992, de la Crítica y de Castilla y León 1989, José Jiménez Lozano ahondó en su necesidad de contar, que definió como "una opción ética y estética". "A través de la literatura he querido poner a los que no tuvieron voz y no fueron ellos. Ellos pueden decir algo nuevo, algo que nos incumbe", afirmó el escritor.

José Jiménez Lozano hizo énfasis, durante el homenaje que se le rindió en la Residencia de Estudiantes, en señalar que ser escritor es como ser artesano. "Un escritor no pide relevancia pública, ¿verdad?", dijo. "¿Es inseparable una hipertrofia del yo? Yo no sé. Lo que yo tengo que decir y contar no lo puede hacer nadie".

José María Aznar, que dijo admirar a Jiménez Lozano, "tanto por su estilo como por su ética, que ha sabido reflejar en su obra literaria", destacó la figura del escritor como alguien que ha sido siempre crítico frente al conformismo de toda naturaleza. El presidente del Gobierno añadió que Jiménez Lozano representa la mejor tradición liberal enraizada en lo más profundo de la historia de España.

El escritor, que dijo ser contrario a la afirmación de Walter Benjamin de que hoy carecemos de historias memorables, afirmó: "Cuando recordamos recomponemos la historia de una manera arqueológica", a lo que añadió: "La primicia del recuerdo y de lo nuevo a través de la narración es lo que descubre la verdad de una cultura".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 04 de julio de 2000.

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