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El foro de Madrid sobre crisis humanitarias busca prevenir los conflictos

El debate sobre la asistencia humanitaria en los conflictos armados tiene, como la medicina moderna, una vocación preventiva. Mejor que asistir con eficacia a los refugiados es evitar las crisis humanitarias, reaccionar cuando los síntomas avisan. Ésta es una de las conclusiones y de los objetivos del coloquio Internacional Crisis Humanitarias y Reconciliación, celebrado en la Casa de América, en Madrid, que finalizó ayer por la tarde luego de tres jornadas de trabajo. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, organizó el encuentro.La información es, de acuerdo con las conclusiones, una herramienta fundamental. El coloquio propone establecer una red sensible, tejida a modo de telaraña por todas las organizaciones comprometidas en el trabajo humanitario, que llame la atención de la opinión pública en cuanto un conflicto amenace estallar. Esto permitiría que la diplomacia evitase con antelación tantos baños de sangre (50 conflictos armados entristecen hoy al mundo).

Esa red de organizaciones tiene un material conductor: los medios de comunicación. Su papel, hoy por hoy, deja mucho que desear, según las conclusiones. También ellos deberían participar de esa aspiración preventiva: más que cubrir cómo y cuánto mata la guerra, se trata de prestar atención a las fricciones sociales que después se enfrentan en los campos de batalla. Si esa visión fuera cotidiana en los medios, tal vez se hubiera evitado el olvidado drama de Angola. "A nadie le importa este país completamente destrozado, a pesar de que hay 200.000 refugiados angoleños en Zambia", reivindica María Ángeles Siemens, secretaria general de España en ACNUR.

Las conclusiones proponen usar a los medios, sobre todo a los locales, para mantener informadas a las poblaciones refugiadas y evitarles así la angustia de la ignorancia. Podrían saber qué pasó con sus familiares, cómo van las negociaciones de paz, si ardieron o no sus casas...

El foro recomienda a las organizaciones humanitarias estar vigilantes y denunciar masivamente las actitues de aquellas empresas multinacionales que echan leña al fuego de los conflictos para su beneficio comercial.

Otro trabajo duro es la reconciliación de las partes enfrentadas. Uno de los ponentes que hablaron de este tema, el comisionado europeo para los Derechos Humanos, Álvaro Gil-Robles, opina que es fundamental reestablecer la justicia y castigar, antes o después, a los violadores de esos derechos, para que las víctimas recuperen al menos parte de la dignidad perdida. Hay que trabajar duro en la reconstrucción de las comunidades, una labor de tres décadas, según otro de los ponentes. Cualquier cosa menos la amnesia, se dijo. Un caso concreto: en Suráfrica se formó una comisión de la verdad, en 1998, que concede una especie de indulto a quienes se confiesen culpables de violar derechos humanos. Reconocer primero los hechos para reconciliarse después.

El papel de las mujeres es fundamental en este sentido. Las conclusiones recomiendan darles alas, seguir su senda. Por ejemplo, la de los grupos de mujeres kosovares, bosnias, croatas y serbias que fueron capaces de crear jutas radios y empresas, en contradicción con algo que se repite continuamente sobre estos pueblos: son irreconciliables.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de julio de 2000

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