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El Real afronta la nueva temporada con 11 óperas y menos presupuesto

Vuelven Barenboim y Duato, y Luis de Pablo estrenará su ópera

Con 2.376 millones de presupuesto, 324 menos que este año, la cuarta temporada del Teatro Real (2000-2001) presentará en otoño pocas figuras de relieve internacional y bastante menos ballet (tan sólo se ha programado, pero por tres veces, a Nacho Duato y su compañía nacional). El gerente, Juan Cambreleng, anunció ayer la programación, que incluye 11 títulos de ópera con un espacio preferente a dos españolas.

La nueva programación del Teatro Real -que abrirá su próxima temporada el 4 de octubre- incluye 11 títulos de ópera (los mismos que en esta temporada) con 83 funciones en total (cuatro más que este año). Además, se representarán cuatro conciertos líricos, tres sinfónicos y tres programas de ballet que copará la Compañía Nacional de Danza. Las estrellas serán Daniel Barenboim, que volverá tras su éxito de este año con Maestros cantores de Núremberg, de Wagner, y Fidelio, de Beethoven; María Bayo, que debutará cantando Manon, de Massenet; Plácido Domingo, en Parsifal, y el director de la Ópera Kirov de San Petersburgo, Valeri Gergiev, que presentará Guerra y paz, de Prokofiev, y un concierto sinfónico.

El programa, "variado y de calidad", según Cambreleng, trata de consolidar "un teatro de función diaria", y combina las producciones propias con invitaciones a compañías extranjeras. Entre las primeras destacan: La señorita Cristina, un encargo del Real al compositor Luis de Pablo por su 70º cumpleaños, bajo la dirección musical de José Ramón Encinar y escenografía de Paco Nieva, y Celos, aun del aire matan, una recuperación de la ópera barroca de Juan Hidalgo con texto de Calderón de la Barca, que abrirá la temporada, y que supone el montaje más caro: según dijo Cambreleng, costará 270 millones de pesetas.

El Real participa, además, en las coproducciones de Il trovatore (que cantará por primera vez el argentino José Cura) y Parsifal, con el Covent Garden, y en Don Carlo, junto a La Fenice y el Comunale de Florencia.

Habrá también un mozart, La flauta mágica, producida por la Wiener Staatsoper, y un rossini, La cenerentola, un montaje de 1996 de la Ópera de París. Cambreleng presentó en solitario su programación, después de presentarla al patronato que dirigió la ministra de Cultura, Pilar del Castillo. El gerente reconoció que el ballet ha sufrido un claro retroceso, y lo achacó a problemas de reajustes presupuestarios: "Nuestra prioridad, según dice la presión del público, es dar ópera, y eso supone que el ballet sufre las consecuencias".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de junio de 2000