Reportaje:

Pescadores reconvertidos en 'granjeros'

Gigantescas granjas submarinas de 320 toneladas de peso a 11 metros de profundidad, donde se engordarán para el consumo humano 600.000 lubinas y doradas cada año y medio. No es ciencia-ficción. En el puerto de Vilanova i la Geltrú (Garraf) se ha construido al aire libre esta enorme plataforma, que quedará instalada ante las costas de El Masnou. Los expertos creen que el agotamiento de las reservas marinas impulsará la instalación de estas plataformas, y que muchos pescadores acabarán reconvirtiéndose en granjeros del mar gracias a este sistema de cultivo.En la actualidad, la acuicultura (un sector con apenas 15 años de vida en Cataluña) aporta ya el 8% del pescado que se consume en el mercado catalán. Y en un futuro próximo, los consumidores podrán elegir en las pescaderías si se llevan a casa una dorada capturada por la mañana o bien otro ejemplar, probablemente más barato, criado en una granja submarina.

A juzgar por las enormes dimensiones del invento que se ha construido en Vilanova -parece un mecano gigante y los operarios que lo montan deben utilizar grúas para acceder a los puntos más altos- se diría que esta granja submarina acogerá ballenas en lugar de doradas. Una vez completada, la plataforma tendrá una capacidad de 27.500 metros cúbicos. En Cataluña sólo existen dos instalaciones similares, una ante las costas de Arenys de Mar y otra en L'Ametlla de Mar, aunque en Vilanova, La Ampolla, Blanes, Sant Feliu y Roses hay instaladas jaulas flotantes.

La construcción de esta granja submarina formada por grandes estructuras tubulares de hierro supone una inversión de más de 300 millones de pesetas.

Elevación

A diferencia de las jaulas flotantes, en las que todos los equipos de apoyo se encuentran en un barco, las plataformas están diseñadas para acoger en su parte superior (la que sobresale por encima del nivel del mar) sus propios depósitos de pienso (proteínas, aceites y harinas de pescado), los compresores para la alimentación automática, los generadores, etcétera. Si arrecia temporal, la plataforma se puede elevar hasta cinco metros por encima del nivel del mar, poniendo así a resguardo las casetas que alojan los citados equipos auxiliares.

La granja submarina que se monta en Vilanova se dedicará a la cría de la lubina y la dorada, especies características de la costa de El Masnou.

En el interior de la plataforma serán introducidos hasta 600.000 alevines de estas dos especies. El período de crecimiento de los peces será de 16 meses, hasta que consigan los 400 gramos por unidad que demanda el mercado.

"La plataforma ayuda a la regeneración de la zona porque una granja de estas características crea una fauna marina importantísima en la misma área de manera indirecta", dice Josep Maria Duran, director general de Granja Marina El Masnou SL, la empresa que ha contratado la construcción de la plataforma.

Hoy en día la acuicultura se ha convertido ya en un "sector consolidado", en opinión de Josep Miralpeix, director general de Pesca de la Generalitat. "Las empresas que comenzaron a mediados de los ochenta pagaron la novatada y tuvieron que realizar grandes esfuerzos, pero en la actualidad ya existen empresas fuertes en el sector".

Sin embargo, recuerda Miralpeix, en este tipo de instalaciones la rentabilidad se consigue a largo plazo. "En los dos años que se engorda el pescado no hay ingresos y muchos gastos", indica.

Para apoyar el sector, la administración autonómica ha impulsado desde el Institut de Recerca Agroalimentària un centro de investigación de acuicultura en Sant Carles de la Ràpita (Montsià). Los primeros laboratorios se pusieron en marcha en 1994 y recientemente se han ampliado. En este centro trabajan diferentes equipos de investigación de las universidades catalanes. Además, existe un plan de ayudas estructurales de la Unión Europea para nuevas inversiones, modernización de instalaciones y comercialización.

Otro ejemplo de acuicultura se encuentra en Vilanova i la Geltrú, donde la empresa Ecomar ha hecho trabajos de investigación sobre los ciclos reproductivos y de engorde industrial de nuevas especies como las sepias y los pulpos. La previsión de esta empresa, que instalará granjas submarinas ante las costas de Vilanova, es producir unas 150 toneladas anuales a partir de 2002. Jordi Gálvez, director de la empresa, cree que las empresas de este sector emergente deben mantener una "explotación sostenible del mar". "La investigación, la aportación de innovaciones al sector y la concienciación del trato ecológico del entorno marino son las líneas de futuro", sostiene.

Alternativa a la pesca

La proliferación de las granjas submarinas para abastecer el mercado puede llegar a ser una alternativa ante el descenso alarmante de las capturas pesqueras. Un año muy desfavorable para el sector pesquero fue 1999, especialmente para la sardina y el boquerón. El desánimo ha cundido entre las cofradías catalanas, que observan con cierto recelo el auge de las granjas submarinas, su futura y más directa competencia. Sin embargo, el director general de Pesca cree que la acuicultura es "complementaria" de la pesca.

De hecho, la Cofradía de Pescadores de El Masnou ha aportado el 30% del capital necesario para poner en marcha la granja submarina que se ha montado en Vilanova. "Muchos pescadores acabarán reconvirtiéndose en granjeros del mar", opina Francesc Sarrias, ingeniero y administrador de Marina System, la empresa barcelonesa que ha diseñado ya cinco plataformas submarinas, entre ellas la de El Masnou.

La última palabra la tendrán los consumidores. Con la progresiva liberalización del mercado, no es extraño encontrar ya, en pescaderías catalanas, doradas provenientes de Grecia o de Turquía, que han sido criadas en piscifactorias. Para que el consumidor sepa qué se lleva a casa, se prepara una normativa que obligará a las pescaderías a especificar el origen de cada producto "de manera detallada, para que la gente tenga la libertad de escoger", dice Miralpeix.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 04 de junio de 2000.

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