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Zaplana acusa a los socialistas de ejercer "la más despiadada demagogia basada en la falsedad"

Castellón / Valencia

El presidente de la Generalitat Valenciana, Eduardo Zaplana, del PP, afirmó ayer en Castellón que la "falta de argumentos" de los portavoces de la oposición les lleva a "ejercer la más despiadada demagogia basada en la falsedad y en la mentira". Zaplana, que se refería a los ataques lanzados por los socialistas por las listas de espera en la Comunidad Valenciana, calificó estas críticas como una forma de "política entremezclada con bajeza por la falta de argumentos y por la imposibilidad de comparación". "Quienes fueron capaces de generar una lista de espera de 60.000 personas no tienen ninguna autoridad moral porque son los mismos que nos llevaron al caos sanitario", añadió Zaplana. Por su parte, en Valencia, el consejero de Sanidad, Serafín Castellano, situó en 51.841 los pacientes que esperaban a pasar por el quirófano a la salida de los socialistas de la Generalitat en julio de 1995. No mencionó que a finales de 1994 esta cifra era de 24.700 personas, como recogió una auditoría elaborada por Ernst & Young y publicada en diciembre de aquel año, y que se elevó notablemente tras una huelga de médicos previa a las elecciones de 1995. Castellano cifró en 12.053 la lista de espera actual en centros públicos, pero se negó a ofrecer la de los pacientes que han aceptado ser desviados a clínicas privadas dentro del denominado plan de choque y que aguardan a ser intervenidos. También dijo que los seis fallecidos en Alicante mientras esperaban una operación de corazón estaban "totalmente controlados" y que sus casos no eran considerados "urgentes".

Zaplana señaló que, de las personas que están en lista de espera, el 80% ha rechazado ser atendido en hospitales privados. El presidente de la Generalitat minimizó este porcentaje al compararlo con los "muchos que han aceptado" la atención sanitaria en centros no públicos. "Ha tenido una aceptación altísima", dijo del plan de choque, y afirmó que, entre los pacientes en espera, "ninguno" presenta una patología que suponga peligro para su vida. "En el ejercicio de su derecho y libertad prefieren esperar", agregó antes de vaticinar: "Dentro de poco estaremos en condiciones de acabar con las listas de espera".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de junio de 2000