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Francia convoca una cumbre europea para forzar el cambio democrático en Yugoslavia

Francia cree llegado el momento de retomar la iniciativa en los Balcanes para conjurar el riesgo de que la inestabilidad en esa región llegue a hacerse endémica y genere nuevas explosiones de violencia. El jefe de Estado francés, Jacques Chirac, propondrá próximamente al resto de los Gobiernos de la Unión Europea (UE) la celebración de una cumbre conjunta con los países de la antigua Yugoslavia. Al mismo tiempo, Chirac se desmarcó, sin mencionarlo de forma abierta, de las tesis federalistas para Europa del ministro alemán de Exteriores, Joschka Fischer.

La propuesta francesa lleva implícita la oferta de ayuda europea a aquellos países de los Balcanes que se comprometan decididamente en la vía de la democracia. Se trata de generar un movimiento en torno a la Unión Europea (UE) que aísle a su vez al régimen de Slobodan Milosevic y estimule el cambio democrático en Yugoslavia. En un discurso pronunciado en el Elíseo ante el comité de presidentes de la Asamblea de la Unión de la Europa Occidental (UEO), el presidente Chirac anunció ayer que la organización de esta cumbre será uno de los objetivos de la presidencia francesa europea, que se estrena el próximo 1 de julio. "No podemos resignarnos. La Unión Europea tiene que tener una estrategia más determinada para los Balcanes", subrayó el jefe de Estado francés.

Tras indicar que los viejos demonios europeos del "nacionalismo, la persecución étnica, el odio al otro y el desprecio por la libertad" se han dado cita en el espacio de la antigua Yugoslavia, Chirac dijo que la UE está obligada a asegurar la paz y la estabilidad en la región y a "contarles la verdad" a los pueblos de los Balcanes.

La verdad, según Chirac, es que esos países deben "abandonar las referencias y las políticas de otras épocas" si quieren contar con la ayuda europea. "Debemos decirles más claramente qué esperamos de ellos y qué es lo que estamos dispuestos a hacer para ayudarles", indicó el presidente francés.

De acuerdo con su discurso, el propósito de esa cumbre debe ser "acompañar la evolución reciente de Croacia, saludar los esfuerzos emprendidos por Macedonia, tomar nota de los progresos realizados en Bosnia-Herzegovina y estimularles a todos ellos a ir más lejos".

Jacques Chirac dejó expresamente abierta la puerta de entrada a la Unión Europea a una Yugoslavia dispuesta a "incorporarse al movimiento", pero sin dejar de reivindicar el derecho al uso de la fuerza, llegado el caso, y, en concreto, justificó la pasada intervención militar de la Alianza Atlántica en Kosovo, "dirigida a romper la máquina de la limpieza étnica" del régimen de Belgrado.

En el mismo discurso, Chirac volvió a defender el programa de reformas institucionales de la UE que su país pretende introducir durante el semestre en el que ejercerá la presidencia comunitaria, pero se desmarcó implícitamente de las tesis federalistas expuestas por el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Joschka Fischer.

Soberanía reforzada

Sin citarlo, ni mencionar el término "federalismo" -la idea de Fischer-, el presidente francés y líder del movimiento gaullista opuso la idea de una "Europa fuerte" surgida de la "voluntad de los pueblos" y asentada en la soberanía, incluso aún más "reforzada", de las naciones, a una Europa política "definida de manera abstracta".

En su opinión, la Unión Europea se afirmará verdaderamente sobre la escena internacional cuando sus habitantes manifiesten con fuerza su sentimiento de pertenencia europeo. Para Chirac, la Defensa común europea constituye un terreno idóneo para aplicar las denominadas "cooperaciones reforzadas", que deben permitir a una serie de países avanzar más y más lejos en el proyecto de integración.

"Es natural que en un grupo exista un pelotón de cabeza. Aquellos que no quieren ir más lejos no deben impedir avanzar a los más audaces", indicó el jefe de Estado francés avalando la tesis de una Unión Europea de varias velocidades.

El presidente francés también advirtió a Estados Unidos que el cuestionamiento del tratado ruso-americano ABM antimisiles balísticos entraña el riesgo de "relanzar la carrera de armamentos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de mayo de 2000

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