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Entre amores, traiciones e impulsos suicidas

La actriz sueca Liv Ullmann ha conquistado el corazón, las tripas, las almas y los ojos de la mayoría de los presentes en el Festival de Cannes con su película Trolösa, que se está traduciendo como Infiel. No lo ha hecho delante de la cámara, sino detrás, como directora, papel en el que esta artista de 60 años ha urdido junto a cuatro -capitaneados por la espléndida y bellísima Lena Endre- una terrible historia de amores, traiciones, impulsos suicidas e hijas en mitad del campo de batalla de las pasiones. El guión está firmado por Ingmar Bergman, director con el que Ullmann ha mantenido una relación que ha ido más allá de las películas que han hecho juntos y es muy autobiográfico.La cineasta aseguró que es feliz dirigiendo películas. "Me gusta dirigir, disfruto, además tengo 60 años y ya nadie escribe guiones para mí, así que lo que me gustaría hacer a partir de ahora es escribir yo papeles para actores como estos que han trabajado en mi película. No sé qué pensaré cuando cumpla 70, pero esto es lo que siento ahora". Ullmann se refería a los intérpretes que la acompañaron ayer en la rueda de prensa que dio en Cannes, que componen el trío fundamental de su historia. Aparte de Endre, que hace de Marianne, la protagonista hacia la que muchos apuntaban ayer como merecedora del premio de interpretación femenina, estaban Krister Henriksson y Thomas Hanzon.

Los tres coincidieron en alabar a Ullmann como directora. Endre, ojos azules muy expresivos y rizos que casi llegaban a tirabuzones rubios, afirmó que ambas llegaron a ser como hermanas, mientras que Henriksson aseguró: "Liv no nos ha dirigido, ha inspirado nuestros papeles y luego nos ha dado mucha libertad".

La artista noruega dijo, en relación a uno de los temas principales que toca la película, que "la infidelidad no es acostarse con otra persona que no sea tu marido, sino ser infiel a uno mismo, a los principios, a la religión que se profese, a las amistades; ésa es la infidelidad que a Ingmar y a mí nos preocupa".

Ingmar y Woody

Ullmann ha escuchado en Cannes piropos que se lleva encantada a casa, como el hecho de que le digan que su película se parece a las de Woody Allen cuando éste se pone serio, que, por otra parte y dicho sea de paso, es siempre. "¿Saben que hace poco presenté a Woody Allen y a Ingmar Bergman en Nueva York?", contó Ullmann. "Fue muy gracioso porque fuimos a cenar y no hablaron nada, simplemente se miraron admirados el uno al otro y cuando nos despedimos, cada uno por su lado, me dijo lo mismo: 'Muchas gracias, Liv, por habernos presentado, es un genio".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de mayo de 2000