Eduardo Fuentes adapta al teatro 'La naranja mecánica' con un lenguaje actual

El director de escena Eduardo Fuentes ha llevado a las tablas su propia versión de La naranja mecánica, obra homónima de Anthony Burguess y que Stanley Kubrick llevó a la pantalla en 1971 para convertirla en una de sus más polémicas películas. A cargo de la Compañía William Layton, Fuentes ha volcado este drama de violencia juvenil urbana a un lenguaje teatral "donde los fines son distintos al cine". Utilizando el argot juvenil del extrarradio de Madrid, "donde se hablan muchas más lenguas de lo que parece", el autor centra su propuesta en la palabra. "Hemos perdido la capacidad de escuchar y esta obra sirve para eso". Después de su estreno en Sevilla en noviembre y de su gira por diversas ciudades españolas con más de 35 representaciones, la Compañía William Layton, fundada por el director José Carlos Plaza, llega a Madrid para estrenar La naranja mecánica, novela escrita por Anthony Burguess hace casi 40 años y que ahora se presenta en la traducción, versión y dirección teatral de Eduardo Fuentes (Marruecos, 1961).

La obra, producida por Plaza se representará en el teatro Apolo y se mantendrá en cartel hasta el 14 de mayo. Después viajará a Córdoba, Villena y Moguer, entre otras localidades.

"Esta es una historia que tiene mucho que ver con los tiempos que corren en que la violencia de jóvenes inadaptados recorre las noticias de cada día", explicó ayer Fuentes. El director, que no niega la enorme influencia que la película de Stanley Kubrick tiene sobre el público a la hora de enfrentarse con el montaje teatral aclara que en su versión ha tratado de traspasar de alguna manera el espíritu de la novela. "Kubrick ya hizo su propia versión y en teatro los fines son otros", añadió. Fuentes, que hizo especial énfasis en guardar las distancias con la versión cinematográfica, resaltó: "En la película de Kubrick hay muchas escenas de violencia y sexo, difíciles de llevar sobre un escenario. Para nosotros, es más importante el lenguaje, porque la palabra es una cuchilla afilada". La naranja mecánica es la cruda historia de una pandilla de jóvenes que utiliza la violencia como diversión, una violencia, que según el director, no es racional sino gratuita.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 17 de abril de 2000.

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