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Los obispos insisten en que la Iglesia fue "sujeto paciente y víctima" de la guerra civil

El portavoz episcopal reconoce que fue Roma la que pidió unificar las causas de los mártires

El portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Juan José Asenjo, reconoció ayer que fue la Congregación para la Causa de los Santos vaticana la que pidió organizar mejor, unificándolos y agilizándolos, los procesos abiertos para canonizar a los mártires de la guerra civil de 1936. Asenjo explicó, además, que ningún obispo ha puesto objeciones al discurso del presidente de la CEE, Antonio María Rouco, que el lunes justificó, una vez más, que la Iglesia no pida perdón por aquellos sucesos. "La Iglesia, en la guerra civil, fue sujeto paciente y víctima", insistió Asenjo.

La prudencia es más que una virtud cardinal para el portavoz de los obispos, Juan José Asenjo. Ayer, jornada de clausura de la 74ª Asamblea Plenaria de la CEE, acudió a la conferencia de prensa con las respuestas escritas horas antes de conocer las preguntas. Y no erró ni en una, desde la petición de un periodista para que opinara sobre la secuencia completa del genoma humano (no tiene "nada en contra" de ese logro científico, pero advirtió de algunos "riesgos" contra la dignidad y la libertad humanas) hasta por qué el cardenal Rouco "se ha desmarcado" de las peticiones de perdón hechas por el Papa, negándose a reclamarlo para la Iglesia española por sus implicaciones en la guerra de 1936 y la dictadura posterior."La Iglesia, en la guerra civil, fue sujeto paciente; es decir, fue víctima", afirmó Asenjo. Después de buscar el folio que tocaba ese asunto, el portavoz empezó por el principio de la pregunta: la contraposición entre la actitud penitencial de Juan Pablo II y del cardenal Rouco. "Bien, al hilo de la petición de perdón del santo padre [el pasado día 12 de marzo, en el Vaticano], que todos seguimos con emoción, algunos hubieran querido que el cardenal presidente de la Conferencia [Rouco Varela] hubiera pedido perdón", dijo el obispo portavoz, que abrió en este punto, en medio de una larga introducción, un a manera de paréntesis que, sin embargo, sonaba a cuestión principal: la del papel de víctima y sujeto paciente que se concede a sí misma la Iglesia española en aquella guerra, que Asenjo calificó más tarde como "la más destructiva de nuestra historia".

El portavoz reconoció, además, que "algunos" habrán sufrido un desengaño" con el discurso de Rouco, pero que los obispos escriben "no para satisfacer expectativas", sino por motivaciones pastorales. "Ir más allá probablemente hubiese sido un error y una imprudencia pastoral", dijo un segundo antes de recordar el carácter cardinal de "la virtud de la prudencia". "Hubiéramos reabierto heridas que ya están cicatrizadas", añadió, con una precisa alusión a "la sima" que podría abrirse en "la concordia" reinante. Y un apunte más en la justificación a Rouco: "Nos falta perspectiva, nos falta distancia" para juzgar un acontecimiento como el de la guerra civil. Otra pregunta que quería saber sobre si se han producido algunas discrepancias a lo largo de la semana con el discurso del cardenal la despachó Asenjo con cuatro palabras: "Puedo asegurar que no".

Unanimidad sorprendente que la jerarquía de la Iglesia católica española no ha encontrado en el Vaticano para tramitar las miles de causas de canonización de personas que murieron durante la guerra y que los obispos quieren elevar a los altares como mártires. El portavoz de la CEE reconoció que ha sido la Congregación para la Causa de los Santos la que les llamó a Roma para estudiar entre todos la forma de "agrupar en cuatro o cinco actos" esas canonizaciones y agilizar todos los procesos para que puedan cerrarse "en un plazo relativamente corto, también en los próximos cuatro o cinco años", precisó Asenjo. La Iglesia española acapara el catálogo de mártires del siglo XX con 10.000 propuestas. "La nuestra es una tierra de santos, gracias a Dios", concluyó el portavoz.

Los obispos también trataron esta semana de poner orden en el complejo asunto de la enseñanza de la religión, que tantos disgustos les ocasiona. Pero el documento que lo pretendía, titulado Principios y normas para la inspección del área de los profesores de religión católica, recibió tal número de correcciones que deberá esperar su aprobación hasta junio. La CEE se propone "efectuar un seguimiento de las clases y acompañar al profesorado en la escuela".

Los profesores de religión tienen vinculación laboral con el Estado, que es quien les paga, o con los centros educativos, pero dependen del obispo diocesano, "de quien reciben su misión canónica", dice la CEE. Asenjo espera que la actual mayoría absoluta del PP facilite ahora la aprobación de un decreto que regule bien la enseñanza de religión y su alternativa. El diputado Juan Carlos Guerra Zunzunegui, portavoz de educación del PP, expresó ayer esos mismo deseos.

A la hora en que el portavoz episcopal realizaba sus declaraciones, manifestantes de la Escuela Popular de Personas Adultas La Prosperidad gritaban ante la sede de la CEE consignas contra el arzobispado de Madrid intentando parar un anunciado desahucio. "Rouco, papable, no seas miserable", rezaba con crueldad una de sus reconvenciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de abril de 2000