La muralla de Ávila abre un nuevo paseo
La muralla, el emblemático monumento de Ávila, ofrece desde el nuevo tramo abierto al público nuevas y desconocidas perspectivas de la ciudad, que se imaginan similares a las que pudieron observarse en la época medieval de su construcción, cuando se levantó con el propósito de defensa. Con la iglesia románica de San Vicente en primer plano, se puede recorrer desde la nueva zona visitable una tercera parte de los dos kilómetros y medio del mejor recinto amurallado que se conserva en España.
Pedro Feduchi, arquitecto que ha trabajado en su acondicionamiento, dice que se ha respetado el monumento "sin cambiar su historia", pero con el propósito de que "el uso le aporte vida propia y mejore su conservación". La subida a la muralla se realiza a través de un rehabilitado curioso edificio, la Casa de las Carnicerías, que, con una privilegiada situación, está sobre uno de los arcos del recinto amurallado y junto al ábside de la catedral encajado en la fortificación, y que servirá como centro de interpretación del monumento.
Los trabajos en la muralla han costado 177 millones de pesetas, de los que la Fundación Caja de Madrid aportó 128, y el Ayuntamiento de Ávila, 49. Más de 130.000 personas recorrieron en 1999 el tramo abierto hasta ahora. La muralla de Ávila y otras fortificaciones serán motivo de un congreso la próxima semana, dirigido por Fernando Chueca y Pedro Navascués, en Ávila.


























































