Profesor y periodista formado en Salamanca

El mexicano Ignacio Padilla es un autor joven pero sólidamente instalado en el mundo de la cultura. Nació en México en 1968, "en el atribulado 68", precisa. Estudió Comunicación y Literatura en México, Suráfrica y Escocia, y recientemente estuvo tres años en la Universidad de Salamanca cursando el doctorado en Literatura Española. Su tesis doctoral versó entonces sobre El diablo y lo diabólico en la obra de Miguel de Cervantes. Con una obra seria y consolidada, ha publicado en México varios libros. El primero data de 1990 y es de cuentos. Cada dos años, variando un poco en el ritmo, ha seguido publicando. "Casi todo narrativa, cuentos, novelas y novelas para niños", agrega. Padilla, primer latinoamericano que gana este premio, es un apasionado de la literatura rusa y austriaca de fin del imperio. El reconocimiento de México a su obra fue también temprano. Fue galardonado con el Premio Nacional a la Primera Novela, el Premio Juan Rulfo, también recibió el Premio Nacional de Literatura Infantil y el Premio Nacional de Ensayo. Modesto, no parece muy impresionado por la gran cantidad de premios recibidos. "A estas alturas uno ya no sabe si es mejor guardar los manuscritos en el cajón o publicarlos, aunque realmente en México no puedo quejarme".

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Padilla es un autor que conoce bien la literatura contemporánea española, porque una buena parte de los escritores mexicanos nacidos en los sesenta han seguido con interés los procesos recientes de la narrativa española. "Crecí con los cuentos de Calleja, con varios libros de Camilo José Cela en mi biblioteca paterna, pero mi mayor interés, como los escritores de mi generación, fue lo que consideramos un importante boom de la narrativa peninsular de los últimos años. Padilla se manifiesta ávido lector de escritores tan disímiles, "pero tan queridos aquí en México, como Enrique Vila-Matas, Javier Tomeo, Javier Marías o Antonio Muñoz Molina. "A raíz del desgaste reciente de la literatura latinoamericana que ha seguido abrevando en el espejismo del realismo mágico, creo que la narrativa española reciente ha sabido salir al relevo con una literatura muy interesante".

Al escritor mexicano le apasiona la docencia e imparte clases de Literatura a tiempo completo en la Universidad de las Américas, de Puebla. Colaborador asiduo en la prensa mexicana, prácticamente semanal desde hace 10 años, ha escrito en el diario Unomasuno una columna fija sobre el mundo de la cultura, en Reforma, en El Universal, Excelsior y otros. El premio le viene de perillas. "Para los estándares latinoamericanos, con países con un gran problema de lectores, este tipo de oportunidades de dedicarse más a la literatura son escasas. Este premio es un apoyo sustancial para poder seguir dedicándome con atención a lo que más me gusta: escribir".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0009, 09 de marzo de 2000.

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