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La factura farmacéutica subió un 11,7% el año pasado y superó los 52.000 millones de pesetas El gasto por persona es de los más bajos de España, pero las recetas son las más caras

El gasto público en medicamentos en Euskadi el último año llegó a los 52.014 millones de pesetas, lo que supone un incremento del 11,7% respecto a 1998. La comunidad vasca se sitúa en segundo lugar después de Galicia en cuanto a crecimiento y por encima del incremento medio de España, que ha sido de un 9,95%. El gasto medio por habitante en medicamentos dispensados con receta médica fue de 24.731 pesetas (un 11,8% de subida), inferior a la media española, que es de 26.122 pesetas. Sanidad insiste, más que en reducir la factura, en que se gaste "con racionalidad".

A pesar de que la subida de la factura farmacéutica parece imparable año tras y es causa de preocupación de los responsables sanitarios, el director de Farmacia, Gonzalo Trincado, explicó a EL PAÍS que "a lo mejor estamos gastando menos de lo que necesitamos; lo que el Gobierno pretende es que el gasto sea eficiente, que se traduzca en mejoras de salud, que los medicamentos se empleen bien".Existen dos tipos de recetas: la roja, que corresponde a los pensionistas o a los trabajadores en situaciones de incapacidad, y que el Departamento de Sanidad sufraga por completo, y la verde, en la que el usuario paga el 40%, pero no de todas las especialidades. Hay algunas de aportación reducida, con las que, independientemente de su precio, el usuario paga como máximo 350 pesetas y el resto lo asume el sistema sanitario. El coste medio de cada receta prescrita el año pasado fue de 1.982 pesetas, lo que supuso un aumento de un 8,6%. Otras seis autonomías crecieron pero el País Vasco tiene la segunda receta más cara de España, por detrás de Galicia.

Los médicos de la red pública vasca prescribieron 26 millones de recetas, un 2,8% de incremento respecto al año anterior, situándose a la cabeza de las comunidades con la sanidad transferida y del Insalud - que agrupa a las 12 comunidades sin competencias en materia sanitaria y que representan al 45% de la población española-. El número de recetas por habitante y año es el más bajo de España (12,47 recetas por ciudadano en 1999).

Médicos innovadores

En comparación con el resto de España hay tres indicadores que destacan: los médicos vascos son los que menos recetan, el gasto medio por habitante en fármacos es el tercero más bajo, pero Euskadi tiene la segunda receta más cara. "Nuestros médicos", argumenta Trincado, "son muy innovadores, utilizan medicamentos de reciente puesta en el mercado, que son los más caros. Partimos de menos recetas por habitante y menos gasto por habitante por lo que hay más margen para gastar. Las características de la población también influyen. Los pensionistas son el 77% de gasto. Ahí el usuario no hace ninguna aportación". El 28,9% de la población vasca es pensionista y consume un 69,79% de las recetas prescritas, lo que significa un 77% del gasto total de 1999.

Según apunta el subdirector de Farmacia, el gasto farmacéutico va a seguir creciendo de manera inevitable porque "la población envejece, la esperanza de vida crece y esos años llevan aparejados achaques y enfermedades. Además, los avances científicos ponen en el mercado fármacos para tratar enfermedades que antes no se trataban, como el Alzheimer o la esclerosis múltiple". Todo esto da como resultado que "el precio de los fármacos sube, el consumo de ellos también y, por lo tanto, la receta. El esfuerzo tiene que centrarse en racionalizar el gasto, que sea útil para la sociedad", recalca el responsable sanitario.

La política de medicamentos , y su inclusión en la financiación pública, son competencia del Ministerio de Sanidad. Por lo tanto, cuando el Ministerio autoriza un medicamento, le fija el precio de venta y decide si se financia públicamente, y en qué condiciones. "El precio de los medicamentos financiables es cada vez más elevado y ahí el Departamento de Sanidad no puede hacer nada porque no tiene competencias", dice Trincado.

Salvo los medicamentos de diagnóstico hospitalario o de especial control médico, todos los que se incluyen en la prestación farmacéutica pueden ser prescritos sin restricciones especiales. Ésto, unido a la agresiva publicidad de la industria farmacéutica, es difícil de contrarrestar, por mucho esfuerzo informativo sobre uso racional de los medicamentos que se haga, resalta el Departamento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de febrero de 2000