Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Una discoteca de Barcelona prohíbe la entrada a un escritor de origen marroquí

"No soy racista, pero los árabes no pueden entrar en el local". El escritor holandés de origen marroquí Abdelkader Benali (Ighazzazen, Marruecos, 1975) asegura que ésta es la respuesta que se encontró cuando intentó entrar, el pasado domingo por la noche, a la discoteca Nayandei, del Maremágnum de Barcelona, acompañado por una amiga. El autor, que se encuentra en la capital catalana para promocionar su primera novela, Boda junto al mar, cuenta que "quería ver algo de la noche de la ciudad", pero afirma que se quedó a las puertas de hacerlo. No es la primera vez que le sucede, dice con resignación. También en Holanda, su país, hay locales donde las personas de color no son bienvenidas. En España, tener estampado el escudo de la corona holandesa en el pasaporte, como es su caso, es lo de menos. Los responsables de la discoteca no respondían al teléfono ayer por la tarde. Benali no quiso, en un principio, hacer publicidad de este caso de discriminación racial, pero ayer tarde decidió darlo a conocer. De hecho, el asunto es similar a una anécdota que relata en su libro: el tío del protagonista, marroquí como él, pero de piel y ojos claros, es el único en toda su familia que puede cruzar la frontera con Melilla sin que el guardia español le pida la documentación. Boda junto al mar, que acaba de publicar en castellano Mondadori, se publicó en holandés en 1996, ganó el Premio al Mejor Debú Literario de ese año en Holanda y quedó finalista en el prestigioso premio Libris Literatuur. Desde entonces, además de estar a punto de convertirse en película, el texto ha visto la luz, o está a punto de hacerlo, en alemán, inglés, francés, italiano, danés, griego y hebreo.

El escritor nació en un pequeño pueblo de la costa marroquí y a los cuatro años se fue con sus padres a vivir a Holanda. En el libro, el autor mezcla la tradición oral marroquí -la de contar chismes e historias de los otros- con una buena dosis de autobiografía. En sus páginas, un narrador cuenta, en tono de tragicomedia, las peripecias de un joven de la edad del escritor y que, como él, ha nacido en Marruecos pero vive en Holanda desde pequeño. El chico, Lamarat Minar, vuelve a su pueblo natal con su familia para celebrar la boda de su hermana pequeña, pero el novio se da a la fuga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2000