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LAS GRANDES EXPOSICIONES DE INVIERNO

Las esculturas clave del Museo Rodin de París se exhiben en el Bellas Artes de Sevilla

La muestra, con 116 obras, descubre el espíritu provocador del autor de "El pensador"

Auguste Rodin era un provocador y, como tal, hubiera sido feliz de haber podido contemplar sus esculturas más eróticas junto a la Inmaculada de Murillo. La exposición que se inauguró ayer en el Museo de Bellas Artes de Sevilla presenta un atrevido montaje con 116 obras del escultor francés rodeadas de lienzos barrocos. La efervescencia artística se completó ayer con los últimos proyectos de Joan Fontcuberta, que el fotógrafo muestra en Madrid, y con imágenes que exhibe el IVAM del fotógrafo estadounidense George Zimbel. Otras citas artísticas en la Fundación Tàpies, de Barcelona, y en el Colegio de Arquitectos de Madrid completan el panorama de las grandes exposiciones del invierno.

La exposición retrospectiva de Auguste Rodin (París, 1840-Meudon, 1917), que se inauguró ayer en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, reúne en un espacio muy peculiar, una iglesia del sigloXVII en la que se cuelga lo mejor del barroco sevillano, 116 obras procedentes del Museo Rodin de París.Entre las piezas que ha seleccionado Jacques Vilain, comisario de la muestra y director del Museo Rodin, destacan El hombre que anda sobre columna, un bronce que nunca se ha mostrado al público -ni siquiera en el mismo museo parisino- y el gran Monumento a Victor Hugo, una pieza que viaja por primera vez a España. La escultura del novelista, que pesa una tonelada y media, se ha colocado en un jardín del museo sevillano de forma que puede verse desde la calle y sirve como reclamo para el público. El pensador, El beso, una de las figuras de Los burgueses de Calais en tamaño monumental o la tercera maqueta de La puerta del infierno son algunas de las obras más significativas de Rodin y forman parte de los 59 bronces que se exhiben. Además de los bronces, se muestran siete mármoles, 25 dibujos y 25 fotografías.

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El reto de la mezcla

El gran reto de esta muestra, organizada por la Fundación La Caixa con la colaboración de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, ha sido presentar las esculturas de Rodin, considerado uno de los grandes maestros delXIX, dentro de una arquitectura del sigloXVII y rodeadas por cuadros de temática religiosa de los grandes pintores del barroco sevillano.

"Es una ocasión única en la que se ha logrado la convivencia de estilos muy diferentes. Hemos querido que la muestra en Sevilla sea especial por la relación que Rodin tuvo con la ciudad", comentó Luis Reverter, secretario general de la Fundación La Caixa. La exposición, que estará en Sevilla hasta el 26 de marzo, viajará después a Valencia -Sala L"Almodí, del 11 de abril al 4 de junio- y Bilbao -Museo de Bellas Artes, del 22 de junio al 30 de septiembre-.

"Cuando Rodin visitó Sevilla en 1905 acompañado por su amigo el pintor Ignacio Zuloaga, no se quedó prendado de la arquitectura, ni de la pintura; sino de las mujeres. Estuvo en Triana y se enamoró de la emoción y la libertad de movimientos del baile flamenco", aseguró Jacques Vilain. La sensualidad de las bailaoras inspiró algunos de los dibujos sobre danza que se cuelgan en una sala contigua a la iglesia.

"La exposición no es la más importante que se ha realizado en España en cuanto a número de obras, pero sí es la más especial, por la calidad de las obras seleccionadas y por el atrevimiento de la ubicación", explicó el comisario que en 1996 prestó también obras de Rodin a La Caixa.

Escándalo

La edad de bronce, la primera gran obra de Rodin que está fechada en 1875, inicia el recorrido de la exposición. "Cuando el artista presentó esta pieza hubo un gran escándalo porque los periodistas de la época no creían que Rodin la hubiera moldeado consus manos, sino que había sacado un molde directamente del cuerpo del modelo", comenta Jacques Vilain. La pieza es un guerrero desnudo de tamaño natural con la que el escultor simbolizó la derrota que sufrió París en 1870.

Las pinturas barrocas, como Inmaculada con el padre eterno, de Murillo, que parece acoger a un estudio de Balzac desnudo, sirven de fondo a las obras de Rodin. "Todos los grandes artistas delXIX fueron provocadores, como Zola en sus novelas. La provocación era para ellos un nuevo lenguaje, un cambio radical de la estética dominante de la época", asegura el director del Museo Rodin. Vilain ha hecho un guiño al escultor presentando algunas de sus piezas con más contenido erótico, como El Eclesiastés, delante de una virgen barroca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de enero de 2000