Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
FUTURO

Una mina de datos antiguos

La historia del hallazgo más sorprendente sobre la proliferación de células en el cerebro humano comenzó hace más de dos décadas, cuando un joven médico residente, William Rodman Shankle, ahora en la Universidad de California (EEUU), salvó de la destrucción un montón de cajas de fichas que contenían la mayor base de datos jamás reunida sobre el desarrollo de la corteza cerebral.Los datos los había recogido desde 1939 a 1967 Jesse L. Conel, del Hospital Infantil de Boston (EEUU), quien examinó el cerebro de niños de hasta 6 años de edad muertos en accidente o por causa de enfermedades que no afectaban a las células del cerebro. Antes de su muerte, Conel realizó más de cuatro millones de mediciones, incluidas la anchura, el espesor y la densidad de empaquetamiento de las células cerebrales a los 1, 3, 6, 15, 24, 48 y 72 meses de edad.

Conel no disponía de ordenadores para medir la cantidad exacta de células, explicó Shankle, pero sí describió, a cada edad y en 35 áreas cerebrales, la aparición de columnas verticales de neuronas. Ahora se sabe que las funciones superiores del cerebro residen en haces de estas columnas.

Shankle examinó de nuevo los datos de Conel empleando técnicas modernas para tener en cuenta la disminución de las células y distinguir las neuronas de otras células cerebrales. Descubrió un patrón llamativamente dinámico en las 35 áreas. Pero científicos como William Greenough, de la Universidad de Illinois (EEUU), no han quedado convencidos. "Quizá tengan razón", dice, "pero es necesario repetir el trabajo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de enero de 2000