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El exilio radical de Miami lanza una campaña de desobediencia civil contra la vuelta de Elián

La campaña para mantener al niño cubano Elián González en Estados Unidos se intensificó ayer en Miami con actos de desobediencia civil después de que la secretaria (ministra) de Justicia, Janet Reno, respondiera a la solicitud de reconsideración del caso reiterando que "no hay fundamentos para revertir la decisión ". Los exiliados cubanos intentaron paralizar la ciudad con manifestaciones y deteniendo el flujo de tráfico, pero la convocatoria de los dirigentes anticastristas no había sido secundada por más de un millar de personas al cierre de esta edición.

En el frente legal, los abogados ultimaban varias mociones para impedir la repatriación del niño balsero de seis años que fue rescatado en noviembre en las costas de Florida tras un naufragio en el que murió su madre. "Clinton cobarde, Miami está que arde", era una de las consignas que gritaban los exiliados cubanos congregados en el Downtown (centro) de la ciudad a primeras horas de la tarde. Los miembros de uno de los grupos de manifestantes, Vigilia Mambisa, se tumbaron sobre el pavimento en los cruces aledaños al Tribunal Federal extendiendo banderas cubanas. Otros se sentaron en las calles interrumpiendo la circulación hasta que la policía intervino y, utilizando material antidisturbios, se enfrentó a los manifestantes. Más de 80 personas fueron detenidas, entre elllas los dos principales organizadores de la protesta, José Basulto, de Hermanos al Rescate, y Ramón Saúl Sánchez, presidente del Movimiento Democracia.

Atascos y luto

Hubo madres que mostraron su desacuerdo con la decisión de repatriar a Elián vistiendo de luto, e incluso se iniciaron varias huelgas de hambre. A lo largo del día, el tráfico circuló a 16 kilómetros por hora en las principales arterias de la ciudad y los accesos al aeropuerto y al puerto se bloqueron parcialmente, provando atascos en horas punta y la indignación de las numerosas comunidades no cubanas de Miami, que en su mayoría favorecen la reunión del niño con su padre, Juan Miguel González, en Cuba, según las encuestas de opinión realizadas por los medios de comunicación locales.

Pero, a pesar de la actitud combativa, la convocatoria de los grupos radicales del exilio a una manifestación masiva estuvo poco concurrida, teniendo en cuenta que hay casi un millón de exiliados cubanos viviendo en Miami. Pasado el primer momento de indignación, tras el anuncio el miércoles del Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) de repatriar al niño, salieron a la luz divergencias de opiniones que revelan que el exilio cubano de Miami ya no es un bloque monolítico de radicales anticastristas, como tradicionalmente se ha tratado de presentar. Ése era el consenso entre los observadores neutrales.

La devolución de Elián también marca el divorcio del presidente Bill Clinton con el sector radical del exilio cubano, que ya había comenzado tras la muerte hace tres años del líder Jorge Mas Canosa, presidente de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA).

La familia de Elián en Miami está recurriendo a todas las opciones en un último intento de retener al niño en EEUU. Los abogados que hasta ahora han representado a Elián tenían previsto ayer solicitar a un juez federal que paralice la repatriación.

Pero según los juristas, no está claro que los tribunales federales tengan competencia para intervenir en las decisiones del INS y, por otra parte, la única persona que puede ahora hablar en nombre del niño es su padre, quien, según la determinación del INS, es el único que tiene la custodia legal. Los familiares de Miami habían solicitado asilo político para Elián, pero el INS no ha llegado a considerar el caso, que técnicamente se encuentra "bajo inspección" hasta el 21 de enero, fecha en que estaba prevista una audiencia.

La Administración Clinton ha utilizado esa ventana de tiempo para tomar la decisión de devolverlo a su padre antes del día 14 de enero. La familia y los exiliados cubanos consideran sin embargo que ha sido una acción ilegal y piden que se les dé el derecho a una audiencia, en la que tanto ellos como el padre puedan presentar sus argumentos

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de enero de 2000

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