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Crisis en Nicaragua tras el arresto del principal rival político del presidente

El presidente de la Contraloría (Tribunal de Cuentas) de Nicaragua, Agustín Jarquín, duerme en una celda desde el pasado día 11. Fue detenido tras ser encontrado culpable de "perjuicio al Estado" por una juez de Managua; "una pasada de cuentas", según la ex presidenta nicaragüense Violeta Chamorro. La detención de Jarquín -quien ha denunciado repetidamente el enriquecimiento ilícito del presidente, Arnoldo Alemán-, ha provocado la reacción de los donantes internacionales que apoyan al país.

El arresto de Jarquín llega después de dos años de duros enfrentamientos con el presidente Alemán. El contralor ha denunciado varios casos de corrupción en el Gobierno, incluido el enriquecimiento de Alemán aprovechándose de su cargo. El presidente siempre ha respondido que Jarquín ha politizado la Contraloría, institución que en 800 auditorías ha detectado irregularidades por unos 150 millones de dólares (24.000 millones de pesetas) en la gestión del actual Gobierno.El asunto por el que Jarquín ha sido condenado, y que fue aireado por la presidencia, se conoce como el caso Ramón Parrales, el nombre falso con el que fue contratado un presentador de televisión, Danilo Lacayo, para asesorar al contralor. La organización Transparencia Internacional ya ha mostrado su preocupación por "el alarmante patrón de falsas acusaciones contra funcionarios destacados en su lucha contra la corrupción".

La ex presidenta Violeta Chamorro asegura que este caso sólo le recuerda "a la época del somocismo" y, en una entrevista a El Nuevo Diario, señala su temor a que los donantes internacionales retiren su apoyo a Nicaragua. Una sospecha con fundamento. El embajador de la Unión Europea en Managua, Kert Degerfelt, ya ha dicho que la ayuda peligra si la institucionalidad del país sigue recibiendo estos golpes. El 18 de noviembre, Bruselas envió una carta a Alemán expresando su "preocupación" por los "problemas de gobernabilidad y transparencia".

Ayuda pendiente

Ayer, Alemania anunció la suspensión temporal del envío de 13 millones de dólares para dos proyectos de cooperación; aunque no hay confirmación oficial, fuentes del Gobierno alemán relacionaban este hecho con el caso de Jarquín.La encarcelación del contralor ya ha provocado manifestaciones y la unión de pequeños partidos, empresarios y movimientos sociales en la llamada Coordinadora por la Defensa de la Democracia. Este grupo, que pide el enjuiciamiento político de Alemán, nace, en todo caso, con un lastre: la ausencia del principal partido de oposición, el Frente Sandinista, de Daniel Ortega. Su silencio en este caso llega tras sellar un pacto con el partido de Alemán que incluye reformas constitucionales que, entre otras cosas, aseguran un puesto vitalicio en el Parlamento para el actual presidente y, por lo tanto, inmunidad.

Sobre la Coordinadora, Alemán respondió de esta manera a un periodista: "¡Vieras qué temblor me da ese grupo!". Sobre el caso del contralor -quien dice ver "síntomas de una dictadura"-, el mandatario dice encontrase "en la misma posición que el presidente español [José María Aznar]" en el caso Pinochet, es decir, respeta tanto al poder judicial que no puede actuar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de noviembre de 1999

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