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LA CUMBRE DE ESTAMBUL

Chechenia acusa a Rusia de matar a cerca de 200 personas en un nuevo bombardeo con misiles

El centro de prensa militar checheno aseguró ayer que, la noche anterior, dos misiles lanzados sobre Grozni y Urús Martán, la tercera ciudad en población de la república independentista, habían causado más de 170 muertos. Un corresponsal de France Presse vio los daños materiales, pero no los humanos, causados por uno de los cohetes (el que impactó en la capital). Resulta cuando menos extraño que los generales rusos preparasen una tarjeta de visita tan ruda para su presidente en vísperas de su participación en la cumbre de la OSCE de Estambul, donde el presidente estadounidense, Bill Clinton, y la mayor parte de los líderes occidentales sacaron los colores a Borís Yeltsin por la guerra de Chechenia.

Cinco misiles tierra-tierra, según las fuentes chechenas, impactaron la noche del miércoles sobre Grozni, y uno de ellos causó 70 muertos, a los que habría que sumar otros 100 en Urús Martán. El impacto de otros dos cohetes del mismo tipo sobre un mercado de la capital causó el 27 de octubre decenas de muertos y provocó una oleada de protestas internacionales por lo que se consideró un excesivo uso de la fuerza por parte de las tropas rusas.Lo cierto es que la cumbre de Estambul no detuvo lo que Yeltsin, su primer ministro y delfín, Vladímir Putin, y sus generales califican de "operación antiterrorista" y que, a lo largo de más de siete semanas, ha supuesto la descarga de miles de bombas y la ocupación -según los rusos- de cerca del 50% del territorio checheno, incluida Gudermés, la segunda ciudad de la república. La artillería y la aviación prosiguieron con sus bombardeos, que, según el presidente checheno, Aslán Masjádov, afectaron a diversas localidades cercanas a Grozni, incluida Urús Martán.

Un corresponsal de la cadena de televisión rusa NTV informó desde el terreno de que, también ayer, había sido tomada por las tropas rusas, sin encontrar apenas resistencia, la localidad de Atchjoi-Martán. Supuestamente ocurrió allí lo mismo que días antes en Gudermés: que el Ejército pactó con dirigentes locales la toma pacífica. Una vez completada, el general Shamánov se dirigió a la población con estas palabras: "Ante ustedes se encuentra un militar harto de hacer la guerra. Vivamos en paz".

Entretanto, la alta comisionada de la ONU para los refugiados, la japonesa Sadako Ogata, visitaba los campos de Ingushetia, adonde, desde el comienzo de las hostilidades, han huido ya 200.000 chechenos. Ogata prometió que se incrementará la ayuda humanitaria de su organización, y que ésta abrirá una oficina en Ingushetia. El presidente de esta república, Ruslán Aushev, le dijo que ya se ha creado un mecanismo para prestar la asistencia necesaria a los refugiados, pero que faltan los recursos necesarios para hacerlo efectivo.

El cirujano jefe de un pequeño hospital cercano a la frontera informó a Ogata de que el centro está repleto de civiles con heridas de metralla de las bombas rusas o de balas disparadas contra los automóviles en los que huyen los refugiados. Rusia reitera que, excepto escasos fallos humanos, los ataques se dirigen exclusivamente contra objetivos militares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de noviembre de 1999

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