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Archivada la investigación para averiguar quién ayudó a morir a Ramón Sampedro

Dos años después de la muerte del tetrapléjico, la policía no ha hallado ninguna prueba

Santiago de Compostela

El Juzgado de Instrucción número 2 de Ribeira (A Coruña) ha decidido archivar el sumario abierto por la muerte del tetrapléjico Ramón Sampedro, tras casi dos años de infructuosas pesquisas policiales para tratar de averigurar quién le ayudó a ingerir un vaso con cianuro con el que acabó su vida tras la negativa de los tribunales a sus peticiones para que se le reconociese legalmente su derecho a la eutanasia. La única imputada en este caso era Ramona Maneiro, una amiga del fallecido que le visitaba frecuentemente durante los últimos días de su vida.

Sampedro, que vivió más de 30 años confinado en una cama tras sufrir un accidente en su juventud, murió el 12 de enero de 1998 en un piso de Boiro (A Coruña) adonde se había trasladado unos días antes tras abandonar el domicilio de su familia en Porto do Son, una localidad cercana. Sampedro decidió mudarse, con la ayuda de su amiga Ramona Maneiro, para poner fin a su vida lejos de la familia, después de que los tribunales ignorasen todas las peticiones de que se le reconociese legalmente su derecho a la eutanasia.Tras el hallazgo del cadáver, la policía centró sus sospechas en Maneiro, quien, acusada de un delito de auxilio al suicidio, llegó a pasar una noche en los calabozos del cuartel de Boiro y todavía ahora tenía que comparecer en el juzgado cada 15 días.

El caso se ha archivado ante la imposibilidad de demostrar que Maneiro o cualquier otra persona puso en los labios de Sampedro la pajita con la que éste sorbió el cianuro que acabó con su vida, según publicó ayer el diario La voz de Galicia. En todo caso, el sumario no queda definitivamente cerrado, ya que podría abrirse otra vez en caso de que apareciesen nuevas pruebas. El juzgado había recibido más de 10.000 firmas de ciudadanos que se autoinculpaban de haber colaborado en la muerte de Sampedro. Las firmas se recogieron a iniciativa de los grupos proeutanasia, que trataban de evitar que se responsabilizase penalmente a Ramona Maneiro por unos hechos que, a su entender, deberían dejar de ser considerados como delito.

La policía no encontró ninguna huella en el vaso que apareció junto a la cama de Sampedro.

Tampoco aportó pruebas a la investigación el vídeo grabado al tetrapléjico momentos antes de morir, en el que éste realizaba un alegato en favor de la eutanasia y exculpaba a todas las personas de su entorno, proclamando que se iba a quitar la vida por propia voluntad. Ese testimonio llegó a ser emitido en televisión como parte de la campaña para regular en España el derecho a la "muerte digna", de la que Sampedro se había convertido en el principal símbolo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de noviembre de 1999