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Una biografía se acerca al lado más humano del maestro Rodrigo

Eduardo Moyano es el autor de la obra

El compositor Joaquín Rodrigo (Valencia, 1901-Madrid, 1999), fallecido en julio pasado, a los 97 años, tuvo un padre que nunca aceptó la ceguera de su hijo y jamás acudió a uno de sus conciertos; y se pasó media vida pleiteando con otros compositores que adaptaron su Concierto de Aranjuez (entre otros, Miles Davis), saliendo siempre perdedor. Son revelaciones de Concierto de una vida (Planeta), una biografía realizada por el periodista Eduardo Moyano.

Escrita en primera persona, esta biografía que acaba de publicarse intenta acercarse al lado más humano del compositor. Eduardo Moyano (Madrid, 1952), según contó ayer, inició la biografía hace dos años, cuando la única hija de Rodrigo, Cecilia ("Fuera del rostro de mi hija, no he tenido una imperiosa necesidad de ver", dijo una vez de ella Rodrigo), se lo pidió. El periodista no era un gran conocedor de la obra de Rodrigo, y eso fue lo que le sirvió para ser el elegido. "Los intentos que había iniciado antes la familia con otros autores no acabaron de convencerla, porque precisamente se centraban demasiado en sus composiciones musicales", declaró Moyano, que ha tenido acceso a gran parte de los documentos familiares y cartas del compositor.Concierto de una vida es una mirada del artista, próximo al grupo del 27, a través de las reflexiones de los que le conocieron bien, como su gran amigo Manuel de Falla, Joaquín Turina, Paul Dukas y Andrés Segovia.

Entre otras cosas, desvela que el autor de Fantasía para un gentilhombre poseía un carácter ciclotímico, que alternaba grandes momentos de creación con otros depresivos. Y, según confesiones del propio compositor, muy vinculado a la literatura, dijo que, si tuviera que salvar algo de un incendio, rescataría Cántico de la esposa, basado en un poema de san Juan de la Cruz; El retablo de maese Pérez, de Falla, y alguna obra de Bach.

Hasta ahora, las pocas biografías que existen sobre el artista, que todos los días de su vida tocó el piano ("no era practicante, pero decía que era como sus rezos por la mañana", cuenta Moyano), son una escrita por su mujer, la pianista turca Victoria Kamhi, De la mano de Joaquín Rodrigo: historia de nuestra vida, que cuenta sus años en común (alrededor de 65), y otra de Federico Sopeña, publicada en los años cuarenta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de noviembre de 1999