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REPORTAJE

La imparable y global ola de fusiones bancarias

Los bancos estadounidenses, europeos y japoneses, participan en los últimos años en la aparentemente imparable tendencia a las fusiones y adquisiciones. Buena parte de los 341 billones de pesetas que, según Thomson Financial Securities, se han movido en los primeros nueve meses del año en operaciones de fusiones y adquisiciones se deben a movimientos en la gran banca.La lucha por escalar los primeros puestos en la clasificación de la banca por volumen de activos se puede fechar en el año 1996, con la creación del Bank of Tokio-Mitsubishi. A esa operación siguieron operaciones similares en Europa -donde ocho años antes ya se habían registrado operaciones en el mismo sentido- y en Estados Unidos.

En Europa, la fusión Banco Bilbao-Banco Vizcaya (BBV) se llevó a cabo en 1988; en 1991 nació el gigante ABN-Amro; 1995 vio nacer el Lloyd"s-TSB; 1997, el francés Crédit Agricole Indosuez y en 1998 surgieron grandes monstruos financieros como el Unicredito italiano y el UBS suizo (suma de UBS y SBS). Enero de 1999 alumbró el nuevo BSCH español y el gigantesco BNP-Paribas, con 658.073 millones de euros en activos.

Pero ha sido en los últimos meses, en una especie de movimiento acelerado, cuando las fusiones bancarias han obligado a una revisión, casi continua, de las clasificaciones mundiales del poder bancario.

En Estados Unidos, cuatro fusiones han sido especialmente relevantes: la de Citicorp-Travelers (Citigroup); la de Nations Bank y Bank of America, la de Bank One y First Chicago y la que llevaron a cabo el alemán Deutsche Bank-Bankers Trust, desplazado hace apenas unos días del segundo lugar en la clasificación mundial (700.302 millones de euros en activos) por la fusión de los japoneses Sumitomo Bank y Sakura Bank.

En Japón, la mezcla de crisis interna, debilidad y decisión gubernamental ha propiciado en los últimos meses una verdadera oleada de fusiones, más o menos pactada por las partes, que ha elevado al primer puesto del ranking mundial a la entidad resultante de la suma del Dai-Ichi Kangyo-Fuji Bank-Banco Industrial de Japón (1,2 billones de euros en activos).

A la operación del Dai-Ichi Kangyo (agosto de este año) la han seguido, sin apenas respiro, la fusión de Ashai y Tokai y de Sumitomo con Sakura. Esta penúltima operación dio lugar al nacimiento del segundo banco del mundo (867.478 millones de euros en activos). La última operación de la gran banca -por el momento- ya tiene nombre: BBVA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de octubre de 1999