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REPORTAJE

Las familias históricas del BBV se enfrentan al desafío de estar en minoría en el nuevo consejo

La identificación del BBV con Neguri y sus grandes familias es una de las convenciones del mundo financiero español. La apreciación no es desacertada. Las familias de Bilbao, encabezadas por el presidente, Emilio Ybarra y Churruca, tenían una amplia representación en el consejo del Bilbao Vizcaya y la tendrán también en el nuevo banco fusionado, pero verán desde el 2002 a un presidente que por primera vez no será vasco. El BBV aporta 19 consejeros a la nueva entidad, de los que 11 corresponden a las familias, que controlan entre el 5% y el 6% del capital del viejo BBV. En el nuevo deberán aprender a estar en minoría.

Ampuero, Aguirre, Aresti, Muguruza, Ybarra, Zubiría... Son algunos de los apellidos que están directamente ligados al tejido industrial y financiero que surgió en Vizcaya a finales del siglo pasado. Pese a los lazos familiares que unen a muchos de ellos, protagonizaron en el BBV encarnizadas peleas por el poder tras la muerte, en 1989, de Pedro de Toledo, copresidente del banco en representación del Vizcaya. Ahora, con las heridas hace tiempo cerradas, se enfrentan a un nuevo desafío: ser minoría en el consejo de administración. Frente a ellos tendrán los otros seis consejeros no históricos que aporta el BBV y los 14 de Argentaria. Si algo ha caracterizado a las familias de Bilbao es su olfato mercantil y estar abiertas a todo lo que haga su banco cada vez más grande. La sede seguirá en Bilbao; pero van a tener que acostumbrarse a que desde el 2002 sena presididos por una persona nacida fuera del País Vasco, en concreto gallego.En todo caso, el consejo del BBV ha visto cómo en menos de dos años algunos de los consejeros de siempre se han jubilado y su sillón ha quedado sin cubrir. Las últimas salidas tuvieron como protagonistas tres vizcayas -Federico Lipperheide Wicke, Vicente Eulate McMahon y Juan Manuel Zubiría- y un bilbao -Ignacio Zubiría McMahon-. Pero los sillones vacantes no siempre significa que su porción de capital se quede sin representación en el banco. A Lipperheide, y a su esposa, la ganadera de reses bravas Dolores Aguirre, les queda en el consejo su cuñado Eduardo Aguirre-Allende, un hombre de banca procedente del Bilbao.

Entre los que permanecen y estarán en el consejo del banco fusionado destaca la familia Ybarra, con Emilio a la cabeza. Además de banquero, Emilio Ybarra es accionista a título particular, entre otras empresas, de Tubos Reunidos y del Grupo Correo, que preside su hermano Santiago. Otro notable de la familia es el marqués de Arriluce, Fernando de Ybarra y López-Doriga, ex presidente de Sevillana de Electricidad y consejero del Grupo Correo, que se sienta en el consejo gracias a que su suegro, Pedro Careaga, conde de Cadagua, fue presidente del Banco de Vizcaya. El último de los Ybarra en el consejo del BBVA es Luis María Ybarra y Zubiría, ingeniero de Sener, consejero de ITP e hijo de un vicepresidente del Vizcaya.

Los dos vicepresidentes no ejecutivos que el BBV aporta a la fusión cuentan con un perfil diferenciado. Por un lado, José Domingo Ampuero, ingeniero y presidente de Cementos Lemona, su negocio familiar, y de Bodegas y Bebidas, era el llamado a suceder a Emilio Ybarra. Sin embargo, sus opciones de promoción se alejan en la nueva entidad. El otro, Gervasio Collar, hijo de un ex presidente del Bilbao, pese a pertenecer a una familia de renombre, es considerado más un ejecutivo de la casa.

Ramón de Icaza y Zabalburu, y Francisco Javier Aresti representan a otros dos linajes tradicionales provenientes del Banco de Bilbao. El primero, descendiente de los fundadores de La Comercial de la Universidad de Deusto, cuenta con uno de los paquetes accionariales más fuertes del consejo del BBV, el suyo propio y el de su esposa, Pilar Aresti, la hermana de Francisco Javier.

Otro grande de Neguri -o mejor habría que decir de Bilbao, ya que en los mentideros se decía que la Gran Vía, arteria principal de la capital vizcaína, pertenecía prácticamente a su familia- es Luis de Lezama-Leguizamon, que tiene en su currículum ser hijo de otro vicepresidente del Banco Bilbao. El último representante de las familias de Bilbao en el consejo es Ricardo Muguruza, que también heredó de su padre el puesto en el consejo.

A los bilbaínos de pura cepa se les puede añadir Andrés Vilariño Maura, que, pese a ser de origen gallego, figura en el consejo al contar en representación del paquete accionarial de su familia, que procede de las adquisiciones de otras entidades realizadas en los años sesenta por el Banco de Bilbao.

Pero las familias no se quedan aquí. La historia del BBV y su accionariado es también la del pasado industrial vasco. Y entre los nombres que figuran en el accionariado, y que alguna vez lo hicieron en el consejo, destacan los Galíndez, Arteche, Delclaux y otros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de octubre de 1999

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