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NUEVA FUSIÓN EN LA GRAN BANCA

La integración obligará a ordenar los intereses en Telefónica y eléctricas

La fusión BBV-Argentaria obligará a ambas entidades a reorganizar sus participaciones en dos sectores fundamentales, el eléctrico -el BBV controla un 7,6% de Iberdrola, y Argentaria el 3% de Endesa- y el de las telecomunicaciones, con especial incidencia en Telefónica, compañía en la que controlan, conjuntamente, más del 8% del capital. A raíz de la fusión BSCH, la normativa impide que una misma entidad participe en empresas rivales con más del 3%.

En conjunto, BBV y Argentaria, según sus respectivas memorias del año 1998, participan en 149 empresas de sectores diversos -22 de ellas cotizadas-, con un valor estimado de las participaciones de en torno a 1,4 billones de pesetas y unas plusvalías latentes de 680.000 millones de pesetas.El BBV, más diversificado, controla participaciones valoradas en más de 800.000 millones de pesetas, mientras que las participaciones de Argentaria, fundamentalmente en el sector inmobiliario, financiero y de servicios, se estiman en medio billón de pesetas.

El proceso de reorganización de participaciones, que los analistas consideran inevitable, se centrará previsiblemente en el sector eléctrico. El BBV es accionista destacado del segundo grupo eléctrico del país, Iberdrola, con un 7,6% de su capital, mientras que Argentaria controla "un 3% justo" del mayor conglomerado eléctrico español, Endesa, según señalaron fuentes de la compañía que preside Rodolfo Martín Villa.

La normativa aplicada a raíz de la fusión del Banco Santander y el Banco Central Hispano impide a un mismo grupo controlar más de un 3% en compañías rivales de un mismo sector. Ello supondrá que la nueva entidad, BBVA, tendrá que elegir entre Iberdrola -compañía tradicionalmente vinculada al BBV- y Endesa a la hora de maniobrar en un sector económico clave como es el eléctrico. El copresidente del BBVA, Francisco González, -consejero de Endesa- abandonará este cargo para cumplir la norma de no participar en la gestión de dos compañías rivales.

En el sector de las telecomunicaciones, los negociadores de la fusión tendrán que analizar también muy cuidadosamente las nuevas posiciones. Argentaria, con su 3% de Endesa, participa indirectamente en Retevisión -en esta compañía rival de Telefónica, Endesa controla un 28,67%- y en la operadora de móviles Amena, en la que la eléctrica tiene una participación del 11,55%.

Desinversión

Endesa, cuyos portavoces declinaron hacer valoraciones acerca de la fusión y únicamente concretaron la participación de Argentaria en su capital, participa también en el negocio del cable, por lo que cualquier decisión de desinversión tendría consecuencias en este apartado del negocio de las telecomunicaciones.

Respecto a las posiciones del BBV (3%) y de Argentaria (5,02%) en Telefónica, fuentes de la compañía que preside Juan Villalonga se apresuraron a declarar ayer que la fusión no tiene por qué afectar al papel que ambas entidades -que se convierten en su principal acionista, por delante de La Caixa- tienen en la compañía.

Sin embargo, hay un aspecto que deberá aclararse en el futuro referido a la composición del consejo de administración. Tanto el BBV como Argentaria disponen de dos consejeros cada uno en el órgano de dirección de Telefónica, como corresponde a sus participaciones, iguales o superiores al 3%. Tras la fusión, está por ver si el 8% de participación conjunta estará representada por los mismos cuatro consejeros o, al tratarse ya de una única entidad, su representación se limitará a dos.

Los copresidentes del BBVA han solicitado una reunión al presidente de Telefónica, Juan Villalonga. Previsiblemente, según fuentes de la nueva entidad, Emilio Ybarra y Francisco González solicitarán a Villalonga más participación en la empresa y un mayor papel en su gestión.

Además de las participaciones en los principales grupos eléctricos y en la mayor compañía de telecomunicaciones, la nueva entidad contará con una presencia significativa en otras grandes compañías del país como Repsol (el BBV cuenta con casi un 10% y uno de sus consejeros, Alfonso Cortina, preside la compañía), Iberia (7,3%, también del BBV), Acesa (5%) y Sogecable (15,79%).

A esas grandes entidades hay que añadir otras muchas en las que la entidad que preside Emilio Ybarra controla más de un 10%, como son Aceralia, la Banca Nazionale del Lavoro, la inmobiliaria Metrovacesa, Vidrala, la Autopista Vasco Aragonesa o la aseguradora Axa-Aurora.

A todas ellas hay que añadir un rosario de participaciones menores y que van desde Bodegas y Bebidas a Euroseguros. En total, el BBV aporta al matrimonio participaciones en 30 empresas del sector inmobiliario, 20 de servicios, 15 de seguros, media docena de compañías industriales y una decena de compañías comerciales y de inversiones.

Por su parte, Argentaria aporta medio centenar de empresas filiales y cuatro decenas con participaciones superiores al 20%, entre ellas 12 dedicadas al negocio inmobiliario (Sarriá Park y Desarrollo Urbanístico Chamartín, entre otras). Suma asimismo una participación del 24% en el Banco Atlántico y porcentajes menores en las aseguradoras Asa, Afina y Sur Seguros.

La reestructuración de intereses a que obliga el acuerdo adoptado por el Gobierno en julio de este mismo año obligará a examinar detalladamente el nuevo mapa de intereses al BSCH, en pleno proceso de reorganización de participaciones.

Estrategia

Este grupo, tras la fusión, ha centrado su estrategia participativa en un reducido pero importante grupo de empresas industriales de primer nivel, especialmente Endesa -donde coincide con Argentaria-, Airtel, la eléctrica Unión Fenosa (10,07%) y la petrolera Cepsa. La pugna, continua e intensa, entre grupos y empresas afines al BBV y al BSCH se puede ilustrar con la lucha que Iberdrola (participada por el BBV) y Endesa (participada por el BSCH en un 3,35%) han mantenido en torno a la petrolera Repsol, a su vez, participada por el BBV.

El BSCH, en pugna directa con el nuevo BBVA, no tendrá problemas -tampoco se prevén para la nueva entidad- para aglutinar intereses inmobiliarios del antiguo Santander y del antiguo Central Hispano (Urbis y Vallehermoso).

En cualquier caso, las dos grandes fusiones del año han obligado al Gobierno a plantearse límites a las participaciones bancarias en sectores de servicios públicos o estratégicos. Aunque en principio la fusión BBV-Argentaria, por diferencia de tamaño entre las entidades y por la vocación de cada una de ellas, no se presenta tan complicada como la que protagonizaron el Santander-Banesto con el Central Hispano, hay que recordar que el nuevo BSCH ha llevado a cabo en los últimos meses intensos movimientos empresariales impulsados por la de fusión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de octubre de 1999

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