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Espido Freire, una autora vasca de 25 años, gana el Planeta con una historia de mujeres

Nativel Preciado queda finalista con una obra sobre un anciano enamorado de su doctora

Por primera vez en la historia del Premio Planeta, dos escritoras ocupan los primeros puestos: Espido Freire (Bilbao, 1974) se lleva los 50 millones de pesetas con Melocotones helados y Nativel Preciado (Madrid, 1948) logra los 12 millones de la novela finalista con El egoísta. Espido Freire se presentó al premio con su nombre y los apellidos de sus padres, a quienes así rinde homenaje desde que publicó su primera novela, Irlanda, cuando tenía 23 años. Preciado prefirió ocultarse tras el seudónimo de Baltasar Orellana. Ambas han publicado ya en editoriales del Grupo Planeta.

Tal como se vaticinaba, la 48ª edición del Premio Planeta de novela ha sido tomada por escritoras. Espido Freire, una joven que nació loca por la literatura, es la octava mujer que gana el popular galardón. Antes lo obtuvieron Ana María Matute, Carmen Kurtz, Concha Alós, Marta Portal, Mercedes Salisachs, Soledad Puértolas y, el año pasado, Carmen Posadas. Pero ésta es la primera vez que dos autoras se llevan el premio, y los responsables de la editorial no ocultaban anoche su satisfacción; además, están convencidos de que van a vender un montón de ejemplares. El Premio Planeta 1999 se dio a conocer anoche en una cena literaria a la que asistió buen número de escritores, editores y gentes de la cultura. Ambas novelas parecen prometedoras."Esta novela representa un cambio de registro respecto a las anteriores", afirmó anoche la ganadora. "Me gusta probar diferentes tonos y lenguajes y espero continuar en próximos libros con la trilogía iniciada con mi anterior novela, Donde siempre es octubre". Melocotones helados es la historia de Elsa, una mujer que debe abandonar su ciudad por razones que no conoce, va a otra ciudad y ahí se encuentra con su propia historia, con sus raíces y con su familia. "Dedico esta novela a toda la gente que por alguna razón ha tenido que dejar su tierra", añadió Espido Freire quien, pese a su juventud, no se siente insegura ante un premio como el Planeta. "Entregué el libro a mi agente y ella es la que lo ha movido. Yo me limito a escribir, y acepto las sugerencias que me dan, pero nunca escribo pensando en ningún premio. Quizá porque soy tan joven todavía no me da miedo ganar un premio como el Planeta".

Un lenguaje claro

Espido Freire, colaboradora de este diario en su edición del País Vasco (su último artículo se publica en esta página), convenció a los críticos con su primera novela, Irlanda (Planeta, 1998), en la que describe un mundo en el que predominan la sugerencia y la intuición. Freire no se siente vinculada a ninguna generación ni grupo literario. "Vivo en el País Vasco y no he tenido ningún contacto con ellos", dijo refiriéndose a los jóvenes narradores españoles.

Tras Irlanda y Donde siempre es octubre, Andrés Ibáñez manifestó que Espido Freire hace ya "la literatura del siglo que viene, que será fantástica". No es de extrañar, pues, que las críticas y los comentarios dedicados a sus dos primeras novelas hayan provocado una auténtica expectativa ante Melocotones helados, con la que ha ganado el Planeta.

Ayer Antonio Prieto, uno de los miembros del jurado explicó lo que ha valorado en esta nueva obra de la joven escritora: "He encontrado en la ganadora una forma de escribir que me ha admirado. Emplea un lenguaje con una gran claridad, tiene una perfecta asimilación de la lengua y es una obra muy atrayente por sus descripciones".

La madrileña Nativel Preciado es una veterana periodista de reconocido prestigio. Sus dos últimos libros obtuvieron muy buena acogida. El sentir de las mujeres (Temas de Hoy, 1996) reúne una serie de entrevistas de mujeres que han tenido éxito en su profesión. Nativel Preciado presentó su novela El egoísta bajo el seudónimo de Grafomanías y ocultó su nombre tras el de su propio protagonsita: Baltasar Orellana. "Hace mucho tiempo que quería hacer el intento de escribir una novela, alguien me convenció, me he tirado a la piscina y no sé si lo volveré a hacer", dijo anoche. "Presentarse a un premio como el Planeta es una tentación que todo el mundo tiene derecho a tener".

"La novela es una historia muy realista que yo he conocido a lo largo de muchos años de experiencia profesional. Es la historia de un hombre mayor, influyente, ególatra, que descubre que no valía la pena vivir la vida como la ha vivido y al final conoce a la única mujer que consigue sacarle de sí mismo", explicó. "Me cuesta muchísimo todo lo que hago y en especial escribir. Sobre todo porque está escrita por una mujer pero el personaje es un hombre. Al principio de la novela explico que Baltasar Orellana, el protagonista, no existe. Me he basado en la realidad, pero es pura ficción, con mucha realidad dentro. "

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de octubre de 1999