Reportaje:

Ferreteros de cuatro generaciones

Una barbería de fines del siglo XIX es el origen de Ferretería Unceta. En 1874, Juan Pedro Unceta abrió una barbería en el centro de Éibar. Para surtirse de cuchillas viajaba a Bilbao y los vecinos aprovechaban esos viajes para pedirle que les comprara herramientas. Lo que comenzó como un favor se convirtió en un negocio por el progresivo aumento de los pedidos. En la ferretería le sucedió su hijo Andrés mientras su hermano fundaba con otros empresarios Astra, Unceta y compañía en Gernika.Andrés Unceta siguió la estela de su padre y desarrolló el negocio de la venta de herramientas e incluso llegó a abrir delegaciones. Aunque no tenía hijos, Unceta era un hombre austero y trabajador incansable que invertía todas las ganancias en el almacén de ferretería y cuya actitud sorprendía a los eibarreses que a menudo le preguntaban para qué trabajaba tanto si en cuanto heredaran, sus sobrinos se lo iban a gastar. "Si disfrutan lo que yo he disfrutado ahorrando, está bien", era su respuesta.

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Le relevaron dos sobrinos en 1941 que, lejos de dilapidar el negocio, siguieron con él, lo transformaron en sociedad anónima en 1959 y firmaron un contrato de venta en España con la empresa japonesa Mitutoyo, líder mundial en instrumentos de medición para la industria, que se mantiene actualmente. En esos años la empresa tenía más de 100.000 referencias de herramientas y un centenar de empleados.

La sociedad familiar, que cuenta ahora con una plantilla de 158 personas, 40.000 referencias de productos y una cartera de 12.000 clientes, está copresidida por Ricardo Gárate y Pedro Unceta. Los dos primos y descendientes del fundador dieron un giro de 180 grados a la empresa hace ocho años, cuando apreciaron la revolución que se avecinaba en la distribución. Su método de venta, con comerciales y almacenes diseminados por toda España, se estaba quedando obsoleto y decidieron mirar a Alemania y copiar el modelo de distribución del grupo germano Hoffman.

El resultado del acuerdo entre Hoffman y Unceta sale todos los años en forma de catálogo a todo color y plagado de fotografías de los productos en venta, que ha duplicado en los últimos años la cartera de clientes. El catálogo, que incluye las tarifas, se envía a todos los clientes y a las empresas que lo soliciten. La compañía cuenta con un centenar de comerciales, agrupados en torno a las delegaciones de Cataluña, Levante, Andalucía, Madrid y zona norte, que recogen los pedidos, los envían por ordenador a la sede central de Unceta, en Elgoibar y desde allí se garantiza que el material llega en 24 horas a cualquier punto de España. Son teletrabajadores dotados de coche de la empresa y un ordenador portátil, on line con la central, que trabajan allá donde estén, sin necesidad de una oficina.

La informatización del proceso de producción ha ido acompañada por la modernización del almacén de Unceta, una isntalación de 10.000 metros cuadrados en Elgoibar.

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En su 125º aniversario, la empresa tiene como principal proyecto extender el negocio a Portugal con la apertura de dos delegaciones. Con este proyecto, Unceta aumentará su presencia exterior. La firma posee desde 1996 una almacén de distribución de herramientas para la industria en Cuba. Hasta ahora, las ventas en ese país han supuesto el 15% de la facturación del grupo, pero la política del Gobierno cenral en lo que respecta a las relaciones comerciales entre Cuba y España hará disminuir este porcentaje este año, prevé Ricardo Gárate.

La sociedad, que tiene un capital de 208 millones de pesetas, facturó el año pasado 4.000 millones y la previsión para este ejercicio es aumentar la cifra de negocio entre un 12% y un 15%.

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