Barça-Madrid
Creo que pudiera resultar hasta saludable, a la vista de la perversión de determinadas actitudes políticas (más bien mafiosas), distraernos un poco hablando de la rivalidad Barça-Madrid, al hilo del supuesto favoritismo que a ustedes les atribuye un joven lector en favor de este último.En mi opinión, ustedes navegan en sentido contrario, desmarcándose, en su línea editorial, de la identificación que al club blanco le aproxima a los sectores más conservadores de la sociedad española.
Dado el enorme caudal de expectación que concita este equipo -no olvidemos el dato objetivo de que, pese a crisis, deudas y escándalos, es líder indiscutible de audiencias en el Estado español-, esto obligaría a suponer que los apoyos provienen de los más distintos perfiles sociológicos.
En mi generación, en el Madrid ciudad de la posguerra, casi todos éramos seguidores madridistas, posiblemente atraídos por la mística de los perdedores. Este equipo, tan vinculado a la dictadura, tardó 15 años en conseguir un título de Liga, mientras otros los ganaban abundantemente.- .


























































