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Un nuevo decreto permitirá donar órganos a personas vivas

España tiene la tasa de donaciones de órganos más alta del mundo, con 32 por cada millón de habitantes. Para adecuar la legislación a esta realidad, el Gobierno prepara un real decreto que regula por primera vez las donaciones por parte de personas vivas, la confidencialidad de los datos y la prohibición de las cuestaciones para este tipo de operaciones, entre otras. El Ministerio de Sanidad y Consumo, que tiene listo el texto, quiere verlo aprobado antes del final de este año.Si hoy ya se hacen transplantes de hígado donados por personas vivas, mañana podrán hacerse de otros órganos. Es la idea que subyace tras el real decreto, que empezó a elaborarse en 1997 y recoge de forma expresa la posibilidad de realizar transplantes de "parte de un órgano".

Este tipo de intervenciones "son posibles y ya se hacen en España", subrayó ayer la directora de la Organización Nacional de Transplantes (ONT), Blanca Miranda, pero no estaban reguladas. La nueva norma, que actualiza la legislación sobre transplantes, va más allá de esa realidad, que en el caso español se reduce al transplante de hígado, un órgano que se regenera por sí solo.

Trasplante de páncreas

La posibilidad de realizar transplantes parciales de páncreas y otros órganos está siendo investigada en Estados Unidos, uno de los países más proclives a la experimentación en este campo. Y se irán incorporando, a través de la puerta que abre el nuevo real decreto, a la práctica hospitalaria española según se consoliden. Estas operaciones no son, en cualquier caso, usuales. De hecho se reducen a "dos o tres" anuales, según Miranda, y sólo pueden someterse a ellas "niños muy pequeños" que estén en lista de espera para recibir un hígado, cuya vida esté en peligro en un periodo de tiempo inferior a esos meses de espera y que no hayan sido calificados trasplantes "de urgencia" (que exige el transplante en 24 o 48 horas). Desde que entró en vigor el anterior real decreto hasta que el nuevo sea aprobado habrán pasado al menos 19 años. Muchas de las prácticas habituales hoy en este campo, gracias al desarrollo de las posibilidades tecnológicas, ni siquiera existían entonces.

Por eso la nueva norma regula aspectos como la protección de los datos personales tanto de donantes como de receptores; prohíbe recurrir a la publicidad o a los medios de comunicación en busca de un órgano para una persona concreta; y fija los requisitos que deberán reunir los centros para llevar a cabo este tipo de intervenciones, así como los que determinan la muerte. Miranda explico que el objetivo no es "aumentar el número de donantes, sino que lo que ya se está haciendo tenga cobertura legal".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de agosto de 1999