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MUJERES

62 violadas en cruceros de placer

Los relatos de violaciones sexuales a bordo de cruceros no son infrecuentes, como tampoco lo son los de la impotencia que han sentido algunas víctimas ante el presunto encubrimiento de tales hechos por parte de la industria. Ahora, por primera vez, la mayor compañía de cruceros del mundo, Carnival Cruise Lines, se ha visto forzada a reconocer acusaciones de que sus tripulantes han agredido sexualmente tanto a pasajeras como a empleadas y empleados de los barcos. La admisión forma parte del sumario de una causa judicial que se sigue en contra de esa naviera en el Tribunal Federal de Miami.Al menos se han registrado 62 incidentes en los últimos cinco años en 12 barcos de los 15 de la flota de Carnival Cruise, propietaria entre otros de los cruceros Imagination, Fantasy, Ecstasy, Destiny, Sensation y Celebration, que navegan por el Caribe. Según el sumario, al que ha tenido acceso EL PAÍS, los presuntos violadores son cocineros, camareros, jefes de casino, peluqueros, músicos, ingenieros o guardas de seguridad. Las víctimas han sido la mayoría mujeres. Al tratarse de hechos ocurridos en aguas internacionales los cruceros no tienen legalmente obligación de informarlo a las autoridades de EEUU, ya que la mayoría de ellos están registrados en otros países, en los que por lo general predomina la laxitud en las leyes criminales y fiscales. Este limbo legal hace a las víctimas más vulnerables y a los agresores más impunes. El tema se ha discutito incluso en el Congreso de Washington, pero hasta el momento no se ha concretado en medidas. En uno de los incidentes, el pasado 13 de agosto, el ingeniero Yurij Senes violó y sodomizó a una compañera de la tripulación cuando regresaban de una travesía desde Cozumel, en México. Ella dio cuenta del asalto sexual a la seguridad del barco, que la trató de persuadir para que no presentara denuncia ("Todo se puede quedar aquí", le dijeron, según sostiene la demanda). Frustrada, la enfermera norteamericana de 26 años, cuyo nombre permanece en el anonimato, nada más tocar tierra en Miami lo denunció ante el FBI, que se encarga de investigar los delitos en alta mar. Según el abogado de la naviera, Curtis Mase, la mujer pidió originalmente cuatro millones de dólares de indemnización, lo que Carnival consideró desproporcionado.

Cuando los agentes se personaron en el barco Imagination para interrogar al presunto violador, ya no estaba. Carnival Cruise Lines le había puesto en un avión de vuelta a Italia, su país de origen, alegando que no sabía que el FBI le buscaba. El abogado de la víctima opina que fue la forma de deshacerse del único implicado y lo califica como obstrucción a la justicia. "Hemos averiguado, además, que en otra ocasión Carnival Cruise Lines dejó al violador en uno de los puertos a mitad de camino", explica Gary D. Fox, letrado de la acusación.

La demanda que entabló Fox representando a Joan Doe (nombre ficticio para proteger su identidad) en los tribunales ha resultado en la formulación de cargos contra Senes. El proceso iniciado en mayo continúa, a pesar de la ausencia del acusado, y en el juicio, previsto para noviembre, Fox aspira a que su cliente sea indemnizada.

La noticia saltó la semana pasada a los medios de comunicación de EEUU, asestándole un duro golpe de imagen a la lucrativa industria naviera. La "onda expansiva" de las revelaciones ya se ha empezado a sentir, a juzgar por llamadas de otras víctimas que ha recibido el abogado Fox. "Algunas son personas que están en la lista de 62 casos, pero otros son casos nuevos, lo que indica que Carnival Cruise Lines no dijo al juez todo lo que sabía", señala el letrado, subrayando que la cantidad de violaciones y otros ataques sexuales puede ser muy superior a la que ha admitido la empresa de cruceros. Por el contrario, los portavoces de Carnival Cruise Lines sostienen que sus barcos son seguros y que lo que ahora ha salido a relucir son hechos aislados que representan un incidente por cada 100.000 pasajeros. Carnival Cruise Lines anualmente transporta dos millones de pasajeros de los seis millones que parten desde EEUU. La naviera tiene su sede central en Miami, considerado el mayor puerto de cruceros del mundo, y el año pasado compró el legendario Queen Elisabeth II, aunque ninguno de los incidentes destapados ahora sucedió en este barco.

Por otra parte, el abogado de la defensa, Curtis Mase, ha afirmado que no hay manera de que Carnival pueda controlar la vida privada de los 14.000 miembros de su tripulación. La política de la compañía es de denunciar las agresiones sexuales sólo si la víctima lo pide. Aun en los 62 incidentes que han admitido (a raíz de una orden judicial) no han precisado si investigaron las circunstancias o si las refirieron a las autoridades en tierra.

Otras compañías de crucero como Royal Caribbean, la segunda del mundo, no oculta que existen lo que eufemísticamente llama "avances no deseados". A través de su portavoz, Rich Steck, ha dicho que el porcentaje es de "uno cada 100.000 pasajeros", similar al de Carnival. En ambas, la mayoría de las demandas acaban con acuerdos económicos extrajudiciales.

Joan Doe llegará a un arreglo con la naviera si cumple con tres condiciones: no intentar persuadir a las víctimas de que no pongan denuncia; no ayudar a escapar a los violadores; e informar a los pasajeros de sus derechos. Por el momento, Carnival no las ha aceptado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de julio de 1999