Las FARC abren nuevos focos de guerra tras el rastro de cadáveres dejados en su última ofensiva

Colombia continuaba ayer martes viviendo en medio de episodios de guerra: a me'dio día 200 guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (PARC) tenían asediada Cucutilla, una población de la provincia de Norte de Santander, cuya población, aterrorizada por el ataque con cilindros de gas repletos de dinamita y con granadas, trataba de huir a las montañas. En Puerto Rico y Puerto Lleras, en los llanos del Meta y en Docello, en el Caquetá, los habitantes recogían escombros de las edificaciones que fueron destruidas por las FARC.

El cuadro lo completaron las imágenes de hileras de cadáveres de guerrilleros muertos, tirados sobre sabanas blancas, que el Ejército se encargó de mostrar el lunes en Puerto Llera (Meta). La ofensiva, que empezó el pasado jueves cuando la guerrilla acabó con 38 soldados en Gutiérrez, a 70 kilómetros de Bogotá, deja ya casi 400 muertos entre militares, guerrilleros y civiles. Según el Ejército, las FARC aportan el mayor número de víctimas mortales, unas 300.

Anoche, en la localidad de Quinchía, provincia de Risaralda, murieron dos policías y otros cinco resultaron heridos como consecuencia de un ataque de las FARC. Además, el director de la policía, el general Rosso José Serrano, confirmó que 27 policías que defendían Puerto Rico entraron a engrosar la lista de uniformados que se encuentran en manos de la insurgencia. Con estos prisioneros de guerra, la guerrilla pretende una ley de canje permanente. El Gobierno ha dicho que esta ley es "imposible" y las FARC que "atacaran las prisiones" para sacar a sus hombres.

Esta madrugada, las autoridades confirmaron que las FARC habían liberado a las 500 personas que mantenían desde hace cuatro días en dos retenes situados en una carretera que une Mocoa, capital de la provincia de Putumayo, con las regiones del sur, y cerca del río Ariari, junto a la localidad de Puerto Rico.

En medio de esta situación, el Gobierno convocó para hablar de paz a los jefes de los partidos políticos. Prometió además estudiar las acusaciones formuladas por el Ejército sobre la utilización que da la guerrilla a la zona de distensión habilitada para facilitar las negociaciones. Los militares no han cesado de repetir que estos 42.000 kilómetros cuadra dos desmilitarizados no son más que territorios donde las FARC se refuerzan y donde se refugian tras sus ataques. No es la primera vez que lo dicen. Esta idea generó, recientemente, la renuncia del ministro de Defensa Rodrigo Lloreda, lo que desencadenó también un, amago de revuelta militar que el presidente calmó prometiendo que se podrían en cintura estos 5 municipios que sirven de escenario para el proceso de paz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0013, 13 de julio de 1999.

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