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Paseo por el Madrid de un "trepa" llamado Velázquez

La guía turística que muestra la capital del siglo XVII explica cómo el pintor medró para entrar en la corte

Cuando llegó a Madrid, en 1622, Diego de Silva y Velázquez, un desconocido pintor sevillano, tenía una sola ambición: triunfar en la corte de Felipe IV. "Como muchos personajes de su época, Velázquez era un trepa", explica Esther, una de las guías encargadas de ofrecer un sugestivo viaje al pasado que lleva por nombre Paseos por el Madrid de Velázquez. Se trata de un recorrido entre los escenarios de la vida cotidiana del famoso pintor organizado por el Patronato Municipal de Turismo para celebrar el 400º aniversario del nacimiento del artista. La excursión, que arranca cada viernes desde la plaza Mayor, muestra las calles y las plazas donde el artista trabajó, vivió, paseó y soñó. Unas 50 personas participaron en la visita del viernes pasado, la segunda de este ciclo, que durará hasta finales de septiembre. Con la ayuda de Esther, los turistas pudieron volver con la imaginación al Madrid del Siglo de Oro, cuando la corte de Felipe IV vivía un enorme esplendor artístico y cultural y los mendigos tenían un carnet oficial para pedir limosna.

En este recorrido histórico, Esther enseña los sitios más significativos en la vida del genial artista. En la plazuela del Conde Miranda, por ejemplo, se halla el convento de las madres jerónimas donde Velázquez fue investido caballero de la prestigiosa Orden de Santiago en 1568, dos años antes de morir. "Por fin había trepado", observa Esther, refiriéndose a la desmesurada ambición que caracterizó la vida del pintor. "Y cuando por fin lo logró, se murió sin tener el tiempo para disfrutarlo", añade uno de los visitantes, entre las risas divertidas de los demás.

Durante el paseo se puede admirar desde fuera el alojamiento que el rey donó a Velázquez en 1629, cerca de la calle de Concepción Jerónima. Según la guía, Velázquez nunca llegó a ocupar este hogar. Se marchó ese mismo año a Italia, aconsejado por su colega Rubens, para afinar allí su talento.

También es posible conocer la ubicación del piso donde el artista vivió tras regresar de Italia, en 1631. Fue en la travesía de los Señores de Luzón donde Velázquez residió hasta 1655. Los turistas que tomaron parte en la visita del viernes pasado se mostraron muy satisfechos. "Yo soy de Madrid, pero me gusta visitar mi ciudad", explicó Fernando, a la vez que grababa todo detalle con su cámara de vídeo. "Nos enteramos a través de la radio y decidimos venir, porque es una idea muy graciosa", añadió su mujer, Pilar.

Consuelo, una chica mexicana que reside en Barcelona, estaba particularmente contenta. "Cuando miraba en mi país las reproducciones de Velázquez, me parecían aburridas, demasiado oficialistas", recuerda. "Tenía que llegar a Madrid y visitar el Museo del Prado para darme cuenta de que su arte tiene algo mágico".

Paseos por el Madrid de Velázquez, en español e inglés. Viernes, a las 21.00, hasta finales de septiembre. Información: 91 588 16 36. Precio: 500 pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de julio de 1999