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La Internacional Socialista apoya los cambios de gobierno en el Cono Sur

El Consejo de la Internacional Socialista (IS), reunido ayer y hoy en Buenos Aires para preparar la cumbre que tendrá lugar en noviembre en París, dio ayer un claro espaldarazo al cambio de gobierno en los tres países del Cono Sur que concurrirán a las urnas antes de fin de año: Argentina, Uruguay y Chile. El presidente de la IS y exprimer ministro francés, Pierre Mauroy, lo expresó claramente ante una nutrida representación del socialismo internacional, entre la que figuraba el ex presidente del Gobierno español, Felipe González.

"Traigo el respaldo de la Internacional Socialista a nuestros tres amigos, Fernando de la Rúa, que será el candidato de la Alianza opositora contra el candidato de la derecha peronista en Argentina; Tabaré Vázquez, que es el candidato del Encuentro Progresista-Frente Amplio en Uruguay, y Ricardo Lagos, cuya victoria daría de nuevo un presidente socialista a Chile, 26 años después del trágico fin del presidente Salvador Allende y los años negros que padeció este país bajo la dictadura de Pinochet, que tendrá que responder por sus crímenes", afirmó Mauroy. Felipe González fue el orador que despertó mayor expectación en las sesiones de ayer. La noche anterior ya había calentado motores al plantear la necesidad de que la próxima cumbre de Río de Janeiro entre la Unión Europea y los países de América Latina y el Caribe aborde la cuestión de la deuda externa de los países en vías de desarrollo.

El primer ministro italiano, Massimo D"Alema, había recordado en este punto la reciente decisión de la cumbre del G-8 de condonar la deuda de los países más pobres. Otros asistentes destacados son el primer ministro griego, Costas Simitis; su homólogo sueco, Goran Persson; el secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, y destacados dirigentes de la socialdemocracia latinoamericana.

González habló en su calidad de vicepresidente de la IS y responsable de la comisión de Progreso Global, que ha elaborado un amplio documento de 500 folios que servirá de base de trabajo para la próxima cumbre de la organización.

"Cambio vertiginoso"

"Vivimos un cambio profundísimo y vertiginoso en todo el planeta", comenzó el expresidente español en un discurso que no rehuyó la autocrítica de los políticos y abogó por la innovación y la adaptación a los nuevos tiempos. "La economía se ha hecho grande y la política se hace pequeña. Y los políticos somos los responsables de este empequeñecimiento", dijo. "En 20 años, el empleo industrial pesará muy poco en la economía mundial", advirtió, antes de aludir al nuevo papel del Estado. "Estamos contra un Estado anoréxico y a favor de un Estado fuerte, pero sin grasa", y defendió la política como factor generador de igualdad de oportunidades, en alusión a quienes propician una retirada del Estado ante las privatizaciones. La Internacional Socialista tiene que dar respuesta a los problemas que plantea el nuevo mundo globalizado, concluyó González, que recordó una cita de Octavio Paz a propósito de la caída del Muro de Berlín: "El que hayan fracasado las respuestas no significa que las preguntas no sigan vigentes". Y apuntó: "Si no lo hace la Internacional Socialista, lo hará la internacional de la empresa".

El chileno Ricardo Lagos recogió el guante lanzado por su amigo español y llamó a "compatibilizar la economía global con el progreso global". El discurso de los reunidos en torno a la IS trata de romper el monolitismo neoliberal que ha imperado en la década que termina en los países latinoamericanos, con Argentina a la cabeza, que ha reportado crecimiento económico y estabilidad política, pero no ha logrado bajar el listón de la desigualdad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de junio de 1999

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