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CARTAS AL DIRECTOR

¡Contésteles!

El pasado día 10 de mayo tuvimos la suerte de participar en una de las actividades que el Ayuntamiento de Madrid tiene programadas para colegios de educación primaria en la Casa de Campo. Actividad orientada principalmente a la observación directa de la naturaleza: ¡fenomenal!, pensamos todos, pues, al ser gratuita (incluido el transporte), la totalidad de los niños se iban a beneficiar de una clase al aire libre.A las diez de la mañana aparecimos por allí cargados de bolsas, envases vacíos, lupas, prismáticos, cámaras de fotos, comida para pasar el día y... mucha ilusión. ¡Horror!, no podíamos imaginar que el Ayuntamiento de Madrid programase actividades pedagógicas en un entorno que no prepara convenientemente ante la llegada de niños. Estoy al tanto del deterioro que sufre la Casa de Campo debido a la prostitución, pero no me cabe en la cabeza que el Ayuntamiento, autoridades competentes o quien sea, subvencione actividades pedagógicas con niños pequeños (11 años) sin preparar previamente el entorno. Buscar hierbas... (había preservativos), mirar aves... (mejor que las mujeres semidesnudas que sin consideración a los niños invadían nuestro entorno).

Ellas no se fueron, a pesar de pedírselo por favor y educadamente (sólo a una, las otras tenían chulo). Pronto levantamos el campamento sin poder evitar la lección ilustrativa que arrastraron nuestros niños, pues aún no he podido contestar a todas sus preguntas: ¿por qué van señores normales?, ¿por qué aquel señor les quitaba el dinero?, ¿no son drogadictos jóvenes los que van con ellas? Yo no iba preparada para dar respuesta a esas preguntas, ¡déselas usted, señor alcalde!, y espero que en el futuro no nos mezclen actividades pedagógicas con esas tan antipedagógicas.- Profesora del colegio público de Moratalaz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de junio de 1999