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GUERRA EN YUGOSLAVIA Política y diplomacia

Rusia afirma que ahora sí se está cerca de una solución

Víktor Chernomirdin, Martti Ahtisaari y Strobe Talbott se han citado hoy en Petersberg, cerca de Bonn, para ultimar los detalles de la propuesta que, si todo sale según lo planeado, presentarán los dos primeros a Slobodan Milosevic mañana en Belgrado. El mediador ruso, el de la Unión Europea y el norteamericano parecen más cerca que nunca de reducir sus diferencias y forjar una postura común, pero no hay que olvidar que el optimismo previo a sus dos últimas rondas negociadoras no se vio luego plasmado en resultados concretos.El primer ministro ruso, Serguéi Stepashin, que el domingo presidió una reunión de su Gabinete de crisis para estudiar la situación en Yugoslavia, se mostró ayer convencido de que, esta vez sí, hay "auténticas probabilidades" de romper el bloqueo negociador. En su opinión, las entrevistas de Chernomirdin con Milosevic han conducido a resultados positivos, en referencia a la aparente aceptación por el líder yugoslavo de los principios del plan del Grupo de los Ocho, que reúne a Rusia y a los siete países más ricos del mundo.

Conversación con Clinton

Stepashin trató ayer por teléfono con el presidente norteamericano, Bill Clinton, sobre la evolución del conflicto y de los esfuerzos diplomáticos para ponerle fin. El jefe del Gobierno ruso mantuvo también una reunión con Chernomirdin y el ministro de Exteriores, Ígor Ivanov, en la que, presumiblemente, se perfiló la posición que hoy defenderá en Petersberg el mediador ruso.De hacer caso a lo que dicen Talbott y Chernomirdin, la distancia que separa a Estados Unidos y Rusia es aún muy grande en dos temas clave: la composición de la fuerza internacional en Kosovo y el volumen de la retirada serbia. Resulta difícil creer que la OTAN, que insiste en desempeñar un papel central cuando callen las armas, renuncie a desplegar en la provincia yugoslava tropas de los países que participen en los bombardeos y se contente con tenerlas en Albania y Macedonia. La Alianza, por otra parte, insiste en que la retirada serbia sea total y afecte a militares, paramiliares y policías.

El propio Ahtisaari advirtió el domingo en Helsinki contra un optimismo excesivo, aunque dijo que se ha reducido la distancia con Rusia. "Pero no es cuestión de lo que nosotros acordemos", declaró a periodistas británicos, "sino de lo que consigamos que acepte Milosevic". Para el mediador de la UE, el contingente a desplegar en Kosovo no debe ser el de una fuerza tradicional de la ONU, sino que tiene que parecerse más al aplicado en Bosnia, con un "núcleo importante" de fuerzas de la OTAN y rusas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de junio de 1999