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Saramago dice que el mal fomento de la lectura en las escuelas crea "analfabetos funcionales"

El premio Nobel de Literatura José Saramago alertó ayer en Granada sobre la ineficacia de las escuelas para fomentar el hábito de la lectura entre los niños y el peligro que ello supone para el futuro. "La escuela prepara mal, el instituto prepara mal y la Universidad prepara mal", lo que ha propiciado la figura del "analfabeto funcional, es decir", aclaró, "gente que es incapaz de usar lo que aprendió, que no ejerce la función del alfabetizado". Todo ello, añadió el escritor portugués, "puede tener consecuencias tremendas, incluso para la democracia".

Saramago, que acudió a Granada para pregonar la 18ª edición de la Feria del Libro enfatizó sobre su advertencia sobre la falta de fomento de la lectura. "Si en democracia la gente no entiende bien lo que lee, ¿cómo un político va a entender lo que viene en su programa electoral? Y eso sucede porque hoy lo único que cuenta es la imagen, y la imagen puede decir la verdad o puede engañar", dijo el escritor portugués. El autor de El Evangelio según Jesucristo pronunció su pregón en una abarrotada sala del Palacio de los Condes de Gabia tras un frustrado intento de hacerlo en el Corral del Carbón por culpa de la lluvia. Pese a la baja capacidad de megafonía de la sala, y a la enorme cantidad de público asistente, el silencio fue total. "Hace falta, muy en serio, una campaña de fomento de la lectura y un debate serio sobre cómo la escuela está preparando o no a los ciudadanos para la lectura y la comprensión", afirmó. Esa misma falta de lectura, de sensibilidad hacia el otro, argumentó, es la que ha propiciado situaciones como las que hoy se viven en Kosovo. Saramago, que salpicó su pregón con divertidas ocurrencias, ironizó sobre el hecho de que la gente siempre hable de lo caros que son los libros. "Los libros son caros, dicen, y se podría incluso decir que los libros son lo único caro que hay en el mundo, porque lo demás es baratísimo, los zapatos son baratísimos, los coches son baratísimos", bromeó. "Pero con los libros ocurre algo que no ocurre con los coches", agregó. "Y es que, si uno quiere un coche, tiene que comprarlo. Pero un libro no: ahí están las bibliotecas". "¿Y entonces por qué no se lee?", se preguntó. "¿Enseñan las escuelas a leer un libro, a entender lo que está en un libro? El problema de la masificación en la enseñanza está creando muchas dificultades. La escuela tiene una importancia fundamental en todo este asunto". Más tarde dijo: "Los idealistas creían el siglo pasado que la apertura de escuelas serviría para cerrar cárceles. No fue así". Entonces explicó que la mala formación escolar va a suponer un duro problema frente a un mundo cada vez con mayores exigencias. Saramago, que confesó no haber podido tener un libro propio hasta los 18 años, se declaró devoto de la lectura. "Un libro", dijo, "es una pasión, una devoción, es el lugar donde vamos a encontrar todo sobre una sensibilidad y una visión de la vida". "Es falso que una primera lectura agote un libro", diría después. "Una de las equivocaciones más gordas que comete la gente es decir "ya he leído un libro", porque es lo mismo que entrar una casa, verla y salir, y decir: "ya conozco esta casa". Para conocer una casa hay que vivir en ella. Un libro es todo un continente". El escritor, que había defendido que los libros no son caros, aprovechó la presencia de editores y libreros en la sala para mostrar su desagrado por el hecho de que durante los días de feria el descuento sea sólo del 10%. "Tengo que ser sincero", dijo en medio de la ovación general, "pero el 10% me parece muy poco". Luego lanzó la idea de crear el libro del día, un volumen elegido al azar que un día llega a tener descuentos del 30% y que es buscado por los visitantes que acuden a la feria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de mayo de 1999

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