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ENTREVISTA

"Zaragoza está parada, y eso supone quedarse atrás"

Juan Alberto Belloch, ministro de Justicia e Interior en el último Gobierno socialista, es el presidente del PSOE aragonés y asegura que será el próximo alcalde de Zaragoza.Pregunta. Cuando ganó las elecciones primarias locales, dijo que iba a aprenderse Zaragoza. ¿Pero, la ha vivido?

Respuesta. Creo que sí. Desde que fui diputado por Zaragoza tuve que aplicarme. Sé cuáles son sus problemas y sus soluciones.

P. ¿Le ha ayudado el ser uno más de los aragoneses que hubo de aclimatarse a otros lugares?

R. Soy uno más de los de la diáspora. De Teruel fui a Barcelona y he hecho de todo. He estado en los tres poderes del Estado: como juez, ministro y diputado. Así que, después de servir a los intereses generales de España, quiero servir a los de Zaragoza. Tengo necesidad de volver y defenderlos.

P. ¿Se ve como alcalde y olvidándose de Madrid?

R. Me veo como alcalde. Ésta es una ciudad de izquierda y puedo gestionar el Gobierno de una izquierda plural. Lo que no me veo es olvidándome de Madrid. Donde menos debe estar el alcalde es en la plaza del Pilar [en ella se halla el Ayuntamiento]. Debe liderar Zaragoza, que esté en la política nacional, en Europa. Lo otro es un error, el que ha cometido Luisa Fernanda Rudi [la alcaldesa actual, del PP], que se ha encerrado. Seguiré siendo diputado.

P. Dice que va a ganar. ¿Por cuánto?

R. No creo en las encuestas, pero sé que la izquierda tendrá 16 concejales [el PP tiene ahora 15 de los 31; el PSOE, seis; el Par, cuatro; IU, tres; la Chunta Aragonesista, dos, y Nueva Izquierda, uno]. Y sí creo en las tendencias: suben el PSOE, de forma espectacular, y la Chunta y baja el PP. Me veo gobernando con la izquierda, aunque los proyectos que tengo necesitan el consenso de todos.

P. ¿Qué le apasiona de Zaragoza?

R. El Ebro, lo más espectacular y el gran olvidado; La Seo y la gente.

P. ¿Qué cambiará si gobierna?

R. Todo, menos los vecinos. Zaragoza está parada y eso supone quedarse atrás. Nadie es consciente de que esta ciudad, la quinta de España, es tres veces más grande que Bilbao. Pero es que no avanza. Se ha quedado cómoda, porque hay un nivel de vida bueno, y eso es un riesgo. Es una gran ciudad que no sabe que lo es y actúa como una gran capital de provincia.

P. ¿Es pacata?

R. La alcaldesa, no la ciudad.

P. ¿Cómo va a cambiar esa tendencia?

R. Fijándome una meta: la Gran Exposición del año 2008, que conmemora el bicentenario de Los Sitios, con el plan integral del Ebro y el renacer de los barrios convirtiéndolos en protagonistas.

P. ¿Qué propone?

R. Zaragoza debe aprovechar sus ventajas estratégicas con la llegada del AVE y proyectarse al exterior con la Expo: una inversión de 105.000 millones en el meandro del Ebro para instalar un modelo como el de Lisboa, que deje las instalaciones para futuros grandes parques temáticos: la fuerza de la naturaleza, las cuencas de los ríos, la arquitectura y el urbanismo y las telecomunicaciones. Ha de especializarse. Las grandes ciudades europeas deben hacerlo y Zaragoza tiene elementos para ello: el agua, la universidad, empresas... P. El problema de la vivienda...

R. El más grave y el mayor de los errores de la Administración conservadora. No se construyen viviendas de protección oficial, se ha encarecido el precio, no hay suelo municipal... Es tan grave que es nuestro único compromiso cuantificado: construir 1.500 al año. Y no todas para vender, pues hay que estimular el alquiler. En ninguna parte se ha demostrado que liberalizar el precio del suelo abarate el de la vivienda. Ocurre en otros mercados, pero no en éste, en el que hay que intervenir desde la Administración.

P. Rudi dice estar satisfecha por haber saneado las arcas municipales. R. Todo lo contrario: ha incrementado la deuda en 20.000 millones reduciendo las inversiones y aumentando el gasto corriente. Un engendro, el fracaso de una política.

P. ¿Cree que los ayuntamientos deben tener más competencias?

R. Sin ninguna duda. Pero los de las grandes ciudades. Eso lo distingo perfectamente. Todos no pueden ser iguales. Deben hacerlo con cartas municipales que les garanticen financiación suficiente. Las políticas de bienestar funcionan donde gestionan las grandes ciudades. Como en los países nórdicos. Dije que tal vez hiciese falta cambiar la Constitución y, puestos a reformarla, mejor a favor de los municipios que de las comunidades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de mayo de 1999