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Los científicos temen por el lince y el águila imperial

El presidente del CSIC recalcó ayer que "no existe riesgo alarmante para la viabilidad de las poblaciones". Cesar Nombela hacía referencia a las aves acuáticas, y se basaba en el mismo argumento que el director de la Estación Biológica Doñana usó para explicar la situación de los gansos. "A pesar de que la contaminación no es desdeñable, no puede poner en riesgo la población europea, que ronda el medio millón de ejemplares".Los científicos, sin embargo, sí temen por el futuro de poblaciones mucho más reducidas si los metales pesados concluyen su viaje por la cadena de alimentación y penetran en los organismos de los predadores. Los gansos, por ejemplo, en inviernos secos como el pasado, se incorporan a la dieta de dos de las especies emblemáticas de Doñana: el águila imperial y, en menor medida, el lince.

Los gansos pueden llegar a constituir un 60% de la dieta de las siete parejas de águila imperial ibérica que perviven en Doñana. De hecho, los investigadores han empezado a tomar análisis en otras rapaces, como el milano real, para comprobar si sus organismos registran cantidades apreciables de plomo, cadmio o cinc.

Limpieza del cauce

El undécimo informe del CSIC insiste en exigir a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (dependiente del Ministerio de Medio Ambiente), que limpie los 40 kilómetros de cauce del río Guadiamar. Los análisis en peces y cangrejos que han recolonizado el río tras el vertido muestran altos niveles de plomo y cadmio, y en invertebrados, cantidades apreciables de elementos muy tóxicos como el antimonio y el talio.Los estudios, eso sí, no registran hasta ahora, concentraciones elevadas de arsénico, el metal que más preocupaba a los científicos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de mayo de 1999