El Ejército de Paraguay marcha sobre la capital entre protestas populares
Asunción se convirtió anoche en un campo de batalla. Los violentos enfrentamientos entre miles de manifestantes que acusaban al presidente Raúl Cubas del asesinato del vicepresidente, Luis María Argaña, y pedían su dimisión, y las fuerzas de seguridad dejaron decenas de heridos y la sensación de que el Gobierno está acorralado. Varias tanquetas y un número no determinado de militares se desplazaban hacia la capital desde Cerrito, 50 kilómetros al norte de Asunción, mientras el Senado, que teme un golpe, pedía a la tropa que desobedezca las órdenes de Cubas.
La represión policial de ayer por la tarde fue la más virulenta desde que comenzó la crisis tras el asesinato del vicepresidente el pasado martes. El epicentro de la violencia se halla en las plazas en torno al Senado, donde los legisladores de la oposición y una fracción del Partido Colorado en el poder, fiel al asesinado Argaña, avanzan juntos en el proceso para destituir al presidente Cubas.
A las puertas del edificio, miles de campesinos y miembros de la organización Jóvenes por la Democracia exigían la renuncia de Cubas. Frente a ellos, los partidarios del presidente y del general golpista Lino Oviedo, mentor político de Cubas y auténtico hombre fuerte del país. Los grupos se enfrentaron violentamente ayer y varios manifestantes resultaron heridos. Todo sucedió de repente. Vanos parlamentarios y miembros de la policía dialogaban sobre la posibilidad de ceder más espacio a los oviedistas. Sin mediar palabra, los uniformados comenzaron una feroz represión. Integrantes de los cascos azules (policía antidisturbios) dispararon gases lacrimógenos y atacaron con carros lanza-agua.
El Gobierno apeló al Ejército para que desalojara "como sea". Luis Canillas, asesor jurídico de Cubas, dijo que se iba a "poner orden en la plaza a como dé lugar", lo que incluye la utilización de efectivos militares. La guardia presidencial, fiel a Cubas y a Oviedo, rodeó el palacio de Gobierno para evitar que los manifestantes intentasen tomarlo. El presidente, ante la elevada tensión, abandonó sus oficinas.
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