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Santer se presentará a las europeas por Luxemburgo

El presidente dimisionario de la Comisión Europea, Jacques Santer, dejará al más breve plazo posible su puesto, para encabezar la lista democristiana luxemburguesa en las elecciones al Parlamento Europeo del próximo mes de junio. Así tenía previsto anunciarlo -anoche o esta mañana- el primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker. En todo caso, la decisión de Santer es firme, confirmó EL PAÍS, y el acuerdo con su partido -del que es patriarca-, sólido.Éste es el primer dato concreto, más allá de las múltiples declaraciones de los líderes, de la apuesta por un diseño que se ha ido pergeñando durante esta semana, al compás de la gira del canciller alemán, Gerhard Schröder, por las capitales de la Unión Europea (UE). A saber, la cumbre de Berlín de los próximos días 24 y 25 debe cerrar la Agenda 2000 (el paquete presupuestario para el primer septenio del siglo próximo), lo que constituye un requisito inexcusable para que Santer pueda dejar el cargo del que dimitió.

En efecto, algunos jefes de Gobierno -entre ellos, el español José María Aznar- han decidido que en Berlín no se tomará ninguna decisión sobre el relevo de la Comisión, salvo que se logre el acuerdo sobre la Agenda 2000. España pretende cerrar ese paquete presupuestario con Santer en la presidencia y de ninguna manera con un sustituto como el vicepresidente británico Leon Brittan.

Así las cosas, Schröder guarda un hueco en la agenda de la cumbre de la próxima semana para discutir del procedimiento y -con mucha suerte- de los candidatos o el candidato para suceder a Santer. Pero incluso el tiempo que se dedique a esa discusión dependerá del éxito en lograr el consenso presupuestario. Si se alcanza, Santer recibirá una suerte de homenaje de los miembros del Consejo Europeo, como urdidor del pacto, lo que supondría un lenitivo para los ataques que ha recibido, y una salida digna. Después llegaría una cumbre especial, quizá inmediatamente después de Pascua, para designar al nuevo presidente. Aunque Santer está dispuesto a irse en cualquier momento -y su anuncio de acudir a las elecciones constituye la prueba para quienes no han creído ni su dimisión ni sus promesas-, no necesita mucho tiempo para hacer su campaña electoral: la opinión de su país natal, Luxemburgo, le apoya. E

l diseño se completaría con el mantenimiento de los restantes comisarios hasta después de las elecciones europeas, pero persiste el obstáculo que supone la permanencia de Edith Cresson, a la que el Parlamento no quiere sólo dimisionaria, sino fuera de su despacho.

Si este diseño se va anudando, el nuevo presidente deberá pasar por dos votaciones, una próximamente -la "consulta" prevista en el Tratado de Maastricht-, y otra en junio o julio, cuando entre en vigor el Tratado de Amsterdam, que prevé la votación vinculante del hemiciclo.

La cúpula del Parlamento quiere participar en esta etapa a toda costa, pese a que el hemiciclo esté en su fase terminal. No le quita el sueño que el sustituto de Santer tuviera que pasar por una doble votación. "Votar es muy sano", afirmó ayer su presidente, José María Gil-Robles, tras entrevistarse con el canciller.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de marzo de 1999