Los restaurantes británicos deberán especificar en sus menús si usan transgénicos
Multas de 1,2 millones si se incumple la ley

El Gobierno británico ha decidido exigir a la industria hostelera que informe al ciudadano acerca de lo que come. Según la nueva normativa sobre etiquetado de productos transgénicos que ultima, todos los bares, cafeterías y restaurantes del país deberán especificar en sus menús la presencia de alimentos así manipulados. Tendrán seis meses de plazo para cambiar los menús y, de no hacerlo, se les puede imponer una multa de hasta 1.200.000 pesetas.Con las primeras voces del sector ya en contra, las organizaciones de consumidores han pedido que la medida no se reduzca al maíz y la soja, los granos más usados.
Por una vez, los dueños de restaurantes de lujo y sus colegas menos famosos están de acuerdo en rechazar la misma orden. Para ellos será imposible explicarle a cada cliente el origen de todos y cada uno de los ingredientes del plato que elijan. Los camareros pasarían demasiado tiempo tomando nota de un menú del que, además, tendrán que memorizar datos como la procedencia de la harina del pan o la composición de las salsas. El Gobierno, sin embargo, asegura que pone en marcha con ello la normativa aprobada el pasado septiembre por la UE, y que fija el etiquetado de los alimentos transgénicos. "No hay pruebas científicas que demuestren que estos productos son dañinos, pero queremos que el consumidor esté bien informado", señaló ayer Jeff Rooker, secretario de Estado laborista para la Alimentación. Por su parte, las grandes cadenas británicas de supermercados, que han prometido evitar la manipulación genética en los alimentos de sus propias marcas, buscan ahora proveedores de cosechas orgánicas en Canadá y Brasil. Ambos países producen soja sin tratar, pero es posible que la nueva demanda desborde sus reservas.


























































