"No se puede aguantar así hasta junio"

Íñigo Urkullu, de 37 años, es portavoz del PNV de Vizcaya y presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco. En su opinión, no es posible aguantar hasta junio con la kale borroka (lucha callejera). Pregunta. ¿Cómo recibió la declaración contra todas las formas de violencia aprobada por su partido, Eusko Alkartasuna y Euskal Herritarrok? ¿Está más próximo al partido o al lehendakari, Juan José Ibarretxe? Respuesta. Las manifestaciones se hacen desde los diferentes planos de responsabilidad, pero en el PNV no hay diferencias de interpretación. El problema es que la relación con EH le está costando al PNV acusaciones del tipo de que estamos bajo la batuta de EH. Eso es un error de bulto. La única interpretación posible es que la paz es un valor en sí misma. El documento de EH tiene valor como un paso, en la medida en que sirva para asumir un compromiso de renuncia a la justificación de hechos violentos.P. ¿Entra en ese riesgo que los no nacionalistas les acusen de complicidad con la violencia callejera?

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R. Lo que les digo a los no nacionalistas, y eso es irrebatible, es que tenemos una trayectoria democrática intachable de 104 años de servicio a los ciudadanos. Y nadie nos podrá tildar de abandonar las reglas de juego democráticas. Jamás. Nosotros condenamos la violencia. Lo hemos hecho y lo haremos.

P. ¿Se ha comprometido EH en privado con el PNV a acabar con la violencia callejera?

R. El PNV le está reclamando en público y en privado que controle esas acciones. Y también les decimos que, si no pueden hacerlo, lo digan.

P. ¿Le consta que Arnaldo Otegi está haciendo un esfuerzo interno para acabar con la kale borroka?

R. Tengo la confianza de que los responsables de EH están empeñados en que se acabe y que la apuesta de EH sea entendida a todos los niveles de su entorno.

P. ¿Se puede aguantar hasta las elecciones de junio con la violencia callejera?

R. No. Yo la condeno. Y pido a quien pueda tener algún ascendiente sobre el control de esa violencia que acabe ya y que, si no lo tiene, lo diga. Pero démosle tiempo al tiempo. Porque, puestos a analizar, también habría que hacer un análisis sobre los componentes que tiene esa violencia. Aunque está claro que los objetivos son ahora cargos públicos, sería bueno analizar los otros componentes de esa violencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 16 de marzo de 1999.

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