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Los serbios desalojan pueblos de Kosovo mientras Holbrooke fracasa en su misión ante Milosevic

Mientras el emisario de EEUU, Richard Holbrooke, intentaba en vano convencer en Belgrado al presidente yugoslavo, Slobodan Milosevic, para que aceptara el plan de paz, los habitantes de varias poblaciones de Kosovo fueron obligados a abandonar sus casas por las fuerzas de seguridad serbias. La localidad sureña de Ivaja aparecía ayer arrasada, con las viviendas destruidas y los cadáveres de animales domésticos esparcidos por las calles. Horas antes, la policía serbia había realizado una operación contra una base de la guerrilla del Ejército de Liberación de Kosovo (ELK).

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En la capital yugoslava, Holbrooke, trató ayer durante tres horas y media de convencer al presidente Milosevic para que detuviera los operativos militares en Kosovo y aceptara el plan de paz esbozado en las conversaciones de Rambouillet (Francia), que deberán reiniciarse el próximo día 15. Antes de anunciar su salida de Belgrado, sin reanudar el diálogo con Milosevic, Holbrooke reconoció: "No ha habido cambios en la posición de Yugoslavia, y no hace falta decir que tampoco ha habido cambios en la nuestra".Milosevic siguió negándose ante el enviado de EEUU a la presencia de fuerzas internacionales en territorio kosovar. "Las tropas extranjeras extranjeras no tienen nada que hacer en nuestro territorio", aseguraba un comunicado del presidente yugoslavo distribuido anoche por la agencia estatal de noticias Tanjug.

Mientras tanto, testigos sobre el terreno en Kosovo afirmaron ayer que la localidad de Ivaja fue rodeado el pasado martes por los serbios. Los vecinos fueron obligados a dejar sus hogares en grupos separados. Los hombres eran llamados a parte para comprobar si pertenecían al movimiento guerrillero albanés. Ayer, 35 hombres se encontraban todavía bajo custodia de la policía.

Tras la acción de la policía serbia, el cadáver de un hombre, con señales de haber sido disparado a bocajarro, fue encontrado en una calle de Ivaja. La mezquita de la localidad y el presunto cuartel del ELK fueron pasto de las llamas. Algunos vecinos aseguraron haber sido golpeados por los policías con las culatas de sus rifles mientras buscaban a los sospechosos de pertenecer al ELK.

A pesar de los esfuerzos negociadores, la guerra continúa. En el centro de Kosovo se recrudecieron los combates entre las fuerzas serbias y la guerrilla separatista. En las localidades de Trpza y Kacanik, los observadores internacionales informaron de que la población civil había recibido un ultimátum para abandonar sus casas. En Bob, al menos tres camiones de la policía fueron cargados con sospechosos para después trasladarlos a diversas comisarías.

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La fiscal jefe del Tribunal Internacional Penal de Naciones Unidas para los crímenes de guerra en la antigua Yugoslavia, Louise Arbour, pidió a los observadores internacionales en Kosovo que recojan información sobre los acontecimientos que se están registrando en la zona. Ya el pasado mes de enero, las autoridades yugoslavas obligaron a Arbour a abandonar el país por la frontera con Macedonia.

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