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El equipo de "Lágrimas negras" expresa su fidelidad a Ricardo Franco

El filme, protagonizado por Ariadna Gil, se estrena en España el 26

A Ariadna Gil le recomendó que no interpretase a una loca prototipo, y a Ana Risueño, que se fijara mucho en el mudo de los hermanos Marx. Según el equipo de la película Lágrimas negras, que Ricardo Franco dejó inconclusa a su muerte, "todo estaba previsto y ya había sido encauzado por él", declaró Fernando Bauluz, el ayudante de dirección que tuvo que recoger el testigo de Franco. La cinta se estrenará en España el día 26.

Fernando Bauluz (Zaragoza, 1951) dijo ayer, en la presentación de la película, que cuando su director falleció a mitad de rodaje se sintió igual que el que se queda huérfano. Pero para entonces, Ricardo Franco (Madrid, 1949-1998) -muy afectado por una diabetes que casi le condujo a la ceguera- ya le había transmitido que la vida tiene que continuar. "A su muerte me sentí dolido y mal, pero también contento de recibir esa herencia", subrayó Bauluz.La película Lágrimas negras cuenta la compleja historia de amor que vivió el autor de La buena estrella con la actriz norteamericana Jean Seberg, cuando ésta aún vivía con el que entonces era su marido, el escritor francés Romain Gary, sumido en el alcoholismo. La pareja acabaría suicidándose y Franco quedó destrozado tras la tormentosa pasión que vivió con la actriz.

"Cuando le pregunté a Ricardo, para inspirarme, cómo era Jean Seberg", explica Ariadna Gil, que da vida al personaje, "me contestó: "No lo sé, le pasaban muchas cosas". Para la protagonista, Seberg era un compendio de esquizofrenia, paranioa y desdoblamiento de personalidad, que hacían de ella una mujer fatal, mentirosa; en el fondo, una enferma que juega y utiliza a la gente y busca respuestas, como todos. "Son más difíciles los papeles aparentemente normales, porque no tienes nada a qué agarrarte. Para interpretar a Seberg me enganché a lo único que tenía: la mirada de esas personas desquiciadas, algo difícil de proyectar si no sientes lo que viven ellas", añadió la actriz.

Lágrimas negras, tras su paso por el festival de Valladolid, ha sido retocada, según Bauluz. "No hay diferencias muy grandes, pero hemos tenido en cuenta otras opiniones. Eso me lo enseñó Ricardo hace 20 años, cuando me dijo que la opinión en la que más creía era en la de su asistenta Conchi". A juicio de Bauluz, en esta película, como en toda la filmografía de Franco, hay que encontrar la profundidad de los sentimientos donde parece que no existen; y mostrarlo en un triángulo amoroso es más fácil, según Bauluz, "porque esas vivencias nos han pasado a todos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de febrero de 1999