Cartas al director
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Réplica

El martes 26 de enero de 1999, el diario EL PAÍS publicó un artículo firmado por José Coca Prados, catedrático de Ingeniería Química de la Universidad de Oviedo, sobre La endogamia en la enseñanza y en la investigación. Por lo que respecta al CSIC, "ni siquiera existe oposición, sino un mero concurso de méritos". Esta afirmación es errónea, ya que para entrar en el CSIC como colaborador científico y profesor de investigación hasta 1997 se ha realizado mediante concurso libre de méritos, y sólo en 1998 la convocatoria se ha hecho para promoción interna. De esta forma, se han podido incorporar al CSIC gran número de doctores de distintas procedencias, y no sólo del CSIC como asegura el profesor Coca. Un claro ejemplo lo constituye el departamento de Historia Antigua y Arqueología del CSIC, en el que, de los seis investigadores de plantilla que lo integran, dos somos doctores del CSIC, es decir, personal formado en el CSIC con distintas becas que, tras superar el concurso oposición libre de colaborador científico, nos incorporamos a la plantilla de personal científico del CSIC. El otro doctor, que entró mediante el mismo procedimiento, procedía del Ministerio de Cultura. Los tres restantes, procedentes del Museo Arqueológico Nacional y otro de la universidad, accedieron mediante concurso libre de méritos al nivel de investigador científico. Es decir, que, de seis, cuatro no eran doctores del CSIC ni estaban vinculados a este organismo a través de proyectos de investigación, compitiendo con doctores que sí cumplían estos requisitos. Yo no llamaría a esto endogamia. En segundo lugar, dice el profesor Coca que "es cierto que en los tribunales, para cubrir plazas del CSIC, participa algún profesor universitario", cuando en realidad son varios, y a veces mayoría, los profesores universitarios que figuran en los tribunales tanto en los concursos oposición como en los concursos de méritos, incluso de los de promoción interna.

Sirva de ejemplo que en la última convocatoria (BOE número 296, de 11 de diciembre de 1998), en el área de humanidades y ciencias sociales, de los siete miembros del tribunal para cubrir plazas de investigador científico, tres son catedráticos de universidad, mientras que, en el de profesores de investigación, cinco son catedráticos de universidad y sólo dos profesores de investigación (!). No tengo conocimiento de que este mismo hecho se produzca a la recíproca. En fin, pienso que, antes de lanzar afirmaciones, hay que informarse bien de lo que ocurre en otros organismos.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 08 de febrero de 1999.

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