Entrevista:MIGUEL GILA - HUMORISTA

"El humor es el espejo donde se refleja lo estúpido del ser humano"

Miguel Gila tiene casi 80 años, los cumplirá el próximo 12 de marzo. Lleva casi cincuenta años frente al público, desde que, en 1951, lo empujaron entre bromas y veras a un escenario. Y casi sesenta años practicando su humor, desde que, en 1941, empezó dibujando para La Codorniz. Y así ha seguido, desamparado como Charles Chaplin y heredero de Fernández Flórez, Jardiel Poncela o Miguel Mihura. Hace una semana le concedieron el Premio Internacional Gat Perich de humor gráfico, creado en 1995 tras la muerte del dibujante Jaume Perich. A su edad, a Miguel Gila le bastan tres o cuatro actuaciones al mes -no es cosa de cansarse- para sentirse gratificado con los aplausos del público. Los próximos 5 y 6 de febrero presentará en el Teatre Joventut de l'Hospitalet (Barcelona) Las vidas, las cosas y la gente, espectáculo recopilatorio de lo mejor de sí mismo.¿Pero quién es Miguel Gila? En una crónica de 1989, Manuel Vázquez Montalbán lo recordaba así: "La máscara de Gila era la máscara de una España superviviente, en un mundo en el que la supervivencia adquiría todo su valor, después de tantas guerras civiles y mundiales y tantas ilusiones perdidas y aplazadas". Pero, ¿y hoy? ¿Es Gila un superviviente? "¡Sí!", contesta. "Había un cantante argentino que durante la dictadura militar cantaba una canción que decía: "Me preguntaron: ¿cómo vivía?, ¿cómo vivía?, y yo les dije: sobrevivien-do, sobreviviendo, sobreviviendo. Siempre sobrevivimos".

P. ¿También la vieja España?

R. ¿Cuál de ellas? Porque hay seis o siete. Yo he vivido la monarquía, la república, la guerra civil, la dictadura, el socialismo y ahora esto, lo que sea. Creo que las cosas van cambiando, que cada generación se adapta a su época. De todos modos, se está perdiendo el sistema de valores. La gente está más preocupada por tener que por ser. Estamos muy absorbidos por la sociedad de consumo.

P. ¿Todo eso forma parte de su humor?

R. Decía Jardiel Poncela que el humor es como intentar pinchar una mariposa con un poste de telégrafos. Es complicado hacerlo. Pero yo creo que el humor es el espejo donde se refleja todo lo estúpido del ser humano. La gente se identifica y se divierte. Se pregunta: ¿por qué hice esa tontería? Pero la hizo. Es como mis historias de la guerra.

P. ¿Qué aporta la experiencia?

R. Decía Oscar Ringo Bonavena, famoso boxeador argentino, que la experiencia es un peine que te regalan cuando ya no tienes pelo. Yo no doy consejos a los que empiezan. Los consejos son como el culo, todos tenemos uno. Yo he seguido una trayectoria. Hoy parece que la televisión lo sea todo. Tal vez dé dinero, y popularidad, pero no prestigio. Por eso digo que tuve la gran suerte de haber sabido dejar una sala de fiestas donde, y te hablo de 1951, ganaba 3.000 pesetas diarias, para irme a un teatro donde ganaba 650 pesetas. Teatro, cine, televisión, salas de fiesta, radio... Todo ese movimiento constante de un medio a otro, yo creo que es eso lo que te hace crecer como artista y como persona.

P. ¿Qué siente cuando sube a un escenario?

R. Una gran satisfacción, una especie de tranquilidad interna. La vida me ha premiado con la posibilidad de salir a un escenario y hacer reír a la gente. Salgo al escenario con el entusiasmo de seguir con mis cosas como hace 50 años.

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