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El comercio de animales exóticos se ha triplicado en tres años

En tres años se ha triplicado el número de importaciones de plantas y animales exóticos a España, según la federación Ecologistas en Acción. Los 43.000 especímenes de 1993 pasaron a ser 135.000 en 1996, último año del que la Administración tiene datos cerrados, afirmó ayer su portavoz, Theo Oberhuber, para quien esta cifra supone que este comercio "se ha puesto de moda" sin tener en cuenta los riesgos que conlleva. Cada año son más, y de un número mayor de especies, tanto animales como vegetales, los especímenes exóticos que entran en España. Sobre todo lo hacen aves (loros, guacamayos, cacatúas) y reptiles (pitones, boas), que acaparan el 99% del comercio legal de este tipo de animales. El número de aves importadas se duplicó en el periodo 1993-1996 (de 31.537 a 72.355); el de anfibios pasó de sólo 5 a 627; y el de reptiles, de 9.088 a 29.368, según los datos proporcionados por la Dirección de Comercio Exterior a la organización ecologista.

Éstas son las especies cuyo comercio se vio incrementado en mayor medida, pero también aumentaron mamíferos, insectos y hasta corales o cactus. Y el número de pajarerías. Oberhuber asegura que hay "miles", pero, al no estar agrupadas en ninguna asociación empresarial, es difícil saber su número exacto.

Al margen de estas cifras se sitúa el comercio ilegal de especies, que las propias administraciones reconocen que proporciona el 15% de los animales y plantas exóticos vendidos en España.

Ecologistas en Acción pide a los ciudadanos que tengan en cuenta que tener una boa o un loro como animal de compañía -la mayor parte del comercio va dirigida a este fin- "no sólo es un riesgo para la salud", sino que además pone en peligro la supervivencia de algunas especies y amenaza el entorno porque, según ellos, muchos dueños acaban abandonando a su animal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de enero de 1999