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'El príncipe de Egipto' se estrena en 10.000 cines del mundo el mismo día

El filme de dibujos llega a las pantallas tras cuatro años de trabajo

Para una secuencia de cinco minutos, la del mar Rojo abriendo camino al pueblo hebreo, se necesitó más de un año de trabajo. El príncipe de Egipto es una película de dibujos animados, pero no quiere parecer un cuento infantil, sino un filme "realista y dramático", señaló ayer su cerebro, el productor Jeffrey Katzenberg, que forma -junto a Steven Spielberg y David Geffen- la cúpula de Dreamworks SKG, el imparable rival de Disney. La película se estrena el próximo 18 de diciembre en 10.000 cines de todo mundo. La infanta Cristina y su marido, Iñaki Urdangarín, asistieron anoche en Madrid al preestreno del filme, que se celebró a beneficio de la Asociación Española Contra el Cáncer.

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El poderoso Jeffrey Katzenberg encabeza el equipo de El príncipe de Egipto que viaja por todo el mundo presentando una película cuyo gigantesco coste parece imposible de averiguar: "No encontrarán ese dato, además no me parece de buena educación ni preguntar por él ni decirlo".Katzenberg encabezó en 1984 el nuevo rumbo de Disney, que culminó con el éxito de La sirenita. Hace cuatro años se unió a sus dos socios, Spielberg y David Geffen, para crear Dreamworks SKG. Sólo este año, Dreamworks se ha llevado al bolsillo el éxito de Salvar al soldado Ryan y Antz. La guerra entre ambos estudios está servida. "No hablemos de guerra porque no existe, sólo en los titulares de los periódicos. Hablemos de competencia que, por supuesto, existe y que además yo la necesito para dar lo mejor de mí mismo".

Unos rasgos infantiles coronados por una importante calva convierten la edad de Katzenberg en algo difícil de determinar. Su forma expeditiva de hablar, su mirada de "aquí mando yo" y su risa (demasiado simpática) dan suficientes pistas de por qué este hombre pequeño, que lleva el jersey metido por dentro de los pantalones, está donde está. Asegura que recorre el mundo -"dando entrevistas, algo que no me gusta nada"- porque piensa que El príncipe de Egipto necesita una explicación: "Se trata de un cambio absoluto en la historia del cine de animación. No quiero decir que sea tan importante como lo fue en su día Blancanieves, que sigue siendo la número uno, pero quizá sí sea la segunda más importante". Para Katzenberg, El príncipe de Egipto no es ni una película infantil ni de adultos. "Su público es cualquiera al que le guste el cine", dice.

Junto a su productor llegaron ayer a Madrid uno de los tres directores de la película, el británico Simon Wells, y dos de la voces del filme: Jeff Goldblum (que tiene un papel secundario, el de Aaron) y Val Kilmer, que interpreta la voz del protagonista, Moisés, y que ayer sólo se dejó fotografiar.

Los dos actores forman parte de un reparto de voces multimillonarias en el que han trabajado Ralph Fiennes (Ramsés), Michelle Pfeiffer (Tzipporah), Sandra Bullock (Miriam), Danny Glover (Jethro), Martin Short (Huy), Steve Martin (Hotep), entre otros actores. Todos grabaron sus diálogos al principio del proyecto, cuando los personajes eran todavía garabatos. "Se trabaja desde la imaginación porque delante de ti no tienes nada", explicó ayer Jeff Goldblum. Según Simon Welles, las voces se eligieron no por la fama de los actores sino por los matices y calidad de sus voces. "Escuchábamos miles de cintas sin identificar. No es un casting de estrellas sino de actores". "Val Kilmer tiene una preparación enorme, su voz, curtida en el teatro, es portentosa", añade Katzenberg.

Nada es pequeño en El príncipe de Egipto: un equipo de 400 personas, 700 especialistas (entre arqueólogos, historiadores y teólogos para supervisar "el rigor" del filme), 1.000 ordenadores, 51.000 lápices, 11.500 cuadros y una banda sonora en la que no podía faltar otra evidencia de poderío: para la canción principal del filme dos de las cantantes más famosas de EE UU: Mariah Carey y Whitney Houston. Todo está preparado para una fecha: el próximo viernes día 18. Una fecha elegida hace un año, cuando la película no estaba ni siquiera terminada. "Queríamos estrenarla ahora, en esta fecha, y lo haremos en 10.000 cines de todo el mundo, porque ésta es una película que habla de todos nosotros", afirma el productor, para quien El príncipe de Egipto, la historia de Moisés, no es una historia ni religiosa, ni política, sino un drama, "en el que los dibujos tienen sicología y no hay ni buenos ni malos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de diciembre de 1998